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MONOGRAFIAS

Las nueves negaciones del alcohólic@ No tengas miedo  Los oscuros origenes de "90 reuniones en 90 dias"
El Test Si fracasa el Test La Asociación Médica Norteamericana 
Foster Kennedy Las Sicosis Alcohólicas Delirium Tremens
Interpretación de la Oración de la Serenidad  HALO-TOSIS   Un regalo de Dios al mundo
Alcoholismo  La paradoja de nuestra literatura    En contra de todos  
La duración de los sueños  ¿Quien escribia esto?  Monografias sobre alcoholismo






 

La duración de los sueños

La duración de los ensueños “estado R” se reduce con el consumo de alcohol y un exceso en el consumo conduce a una falta del “Estado R”, lo que guarda relación con las alucinaciones que sufren los alcohólicos.

 

R. Greenberg opina que el delirium tremens, se debe a la aparición del “Estado R” en periodos de vigilia.

 

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                                                                                  monteeolo

¿Quién escribiría esto?

Actualmente recibimos de buen grado cualquier luz que se descubra sobre la misteriosa y desconcertante dolencia del alcoholismo. Le damos la bienvenida a cualquier conocimiento nuevo, ya sea que provenga de un laboratorio, del diván de un psiquiatra o de los estudios sociales que se practiquen. Con gusto recibimos cualquier clase de educación que con precisión le brinde INFORMACIÓN AL PÚBLICO para que así cambie su antigua actitud hacía el borracho.
 

Más y más vamos considerando a todos aquellos que laboran en el terreno del alcoholismo como a nuestros ALIADOS en la marcha de la oscuridad hacía la luz. Estamos conscientes de que juntos podemos lograr lo que jamás conseguiríamos de adoptar una actitud SEPARATISTA Y DE RIVALIDAD.

 
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                                                                                                         anónimo

MONOGRAFIAS SOBRE ALCOHOLISMO

El alcoholismo es una dependencia con características de adicción a las bebidas alcohólicas. Se caracteriza la constante necesidad de ingerir sustancias alcohólicas. Así como por la pérdida del autocontrol, dependencia física y síndrome de abstinencia.

El alcoholismo supone un serio riesgo para la salud que a menudo conduce a la muerte como consecuencia de afecciones de tipo hepática, hemorragias internas, intoxicación alcohólica, accidentes o suicidio.

El alcoholismo no está fijado por la cantidad ingerida en un periodo determinado de tiempo: personas afectadas por esta enfermedad pueden seguir patrones muy diferentes de comportamiento, existiendo tanto alcohólicos que consumen a diario, como alcohólicos que beben semanalmente, mensualmente, o sin una periodicidad fija. Si bien el proceso degenerativo tiende a acortar los plazos entre cada ingesta.

El consumo excesivo y prolongado de esta sustancia va obligando al organismo a requerir cantidades crecientes para sentir los mismos efectos, a esto se le llama "tolerancia aumentada" y desencadena un mecanismo adaptativo del cuerpo hasta que llega a un límite en el que se invierte la supuesta resistencia y entonces “asimila menos”, por eso tolerar más alcohol es en sí un riesgo de alcoholización.

 

Tratamiento del Alcoholismo

Los tratamientos contra el alcoholismo incluyen programas de desintoxicación realizados por instituciones médicas. Esto puede suponer la estancia del paciente durante un periodo indeterminado, (quizás varias semanas), bajo tutela en hospitales especializados donde puede que se utilicen determinados medicamentos para evitar el síndrome de abstinencia. Después del período de desintoxicación, puede someterse al paciente a diversos métodos de Terapia de grupo o psicoterapia para tratar problemas psicológicos de fondo que hayan podido llevar al paciente a la dependencia. Además, se puede apoyar el programa con terapias que inciten al paciente a repugnar el alcohol mediante fármacos como el Disulfiram, que provoca fuertes y repentinas resacas siempre que se consuma alcohol.

La terapia nutricional es otro tratamiento. Muchos alcohólicos tienen síndrome de resistencia a la insulina, un desorden metabólico debido al cual el cuerpo no regula correctamente el azúcar causando un suministro inestable a la circulación sanguínea. Aunque este desorden se puede tratar con una dieta hipoglucemia, esto puede afectar a su comportamiento y su estado anímico. Estos síntomas son efectos secundarios que se observan a menudo en alcohólicos sometidos bajo tratamiento de desintoxicación. Los aspectos metabólicos del alcoholismo, a menudo se pasan por alto dando como resultado tratamientos de dudosos resultados.

En los años 90, los grupos de consultas de autoayuda fueron adquiriendo notoriedad por sus logros. Esta fama llega hasta nuestros días (en 2007), siendo Alcohólicos Anónimos, quizás, el ejemplo más significativo de este movimiento.

Impacto social

Ilustración de un alcohólico

Los problemas sociales que se derivan del alcoholismo pueden incluir la pérdida del puesto de trabajo, problemas financieros, conflictos conyugales y divorcios, condenas por crímenes tales como conducción bajo la influencia del alcohol, desórdenes públicos o maltratos, marginación, falta de respeto de gente que llega a ver al alcoholismo como un mal que el alcohólico se inflige a sí mismo y que ven como fácilmente evitable. Estudios exhaustivos, incluyendo los del doctor Wayne Kritsberg muestran que el alcoholismo no sólo afecta a los alcohólicos sino que puede afectar profundamente a los familiares que estén a su alrededor. Los hijos de alcohólicos pueden verse afectados incluso después de alcanzar la madurez. Esta situación se la conoce habitualmente con el nombre de "The Adult Children of Alcoholics Syndrome". ALANON, un grupo formado partiendo del modelo de Alcohólicos Anónimos, ofrece ayuda a amigos y familiares miembros de familias alcohólicas.

En los colegios sobre todo a nivel de secundaria se presenta gravemente este problema, cada vez es más baja la edad en que se inician en el consumo del alcohol y muchos es sólo para mostrar "valor" ante sus amigos.

Farmacología

A diferencia de la desintoxicación de opiáceos como la heroína, la cual puede ser muy desagradable, y en raras ocasiones con fatales consecuencias, dejar el alcohol puede llegar a matar al enfermo si no tiene un tratamiento médico adecuado. El método farmacológico de desintoxicación para alcohólicos se basa en el hecho de que el [alcohol], barbitúricos y benzodiazepinas provocan efectos bastante similares en el cerebro, y por lo tanto, unos pueden sustituir a los otros. Debido a que las benzodiazepinas son las drogas más seguras de las tres, se interrumpe la ingestión de alcohol que se substituye por alguna benzodiazepina de larga duración, como por ejemplo el Valium® con el fin de controlar el síndrome de abstinencia.

Otros fármacos que se emplean para el tratamiento del alcoholismo son Disulfiram y Naltrexone. Se emplean para mejorar el acatamiento del régimen de abstinencia y estándares de la farmacopea tales como anti-depresivos, ansiolíticos y otros psicotrópicos que se usan para tratar desórdenes profundos en el estado anímico, neurosis y psicosis asociadas a los síntomas que padecen los alcohólicos.

Cálculo del consumo excesivo de alcohol

Existe una sencilla fórmula para averiguar si se está consumiendo una cantidad excesiva de alcohol con los perjuicios que ello supone, mediante el cálculo de los gramos de alcohol. Esta fórmula consiste en multiplicar la cantidad de bebida en ml o cc por el número de grados de alcohol y por 0,8, y este resultado se divide por 100 para conocer los gramos de alcohol de la bebida en cuestión.

Se considera un consumo excesivo diario, 40 gramos de alcohol en hombres, debido a su mayor tolerancia al alcohol, y 20 gramos de alcohol en mujeres.

Alcoholismo y predisposición genética

Recientemente un estudio de la Universidad de Granada titulado "Alcoholismo y drogadicción" dice demostrar que existe una predisposición genética en el desarrollo de la enfermedad del alcoholismo debido a una deficiencia en la producción de endorfinas de carácter hereditario que podría ser un condicionante en el desarrollo de ésta enfermedad.

De http://es.wikipedia.org/wiki/Alcoholismo

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ALCOHOLISMO

Estamos ante una palabra árabe. El prefijo al es el artículo. Parece que la raíz dominante es akhal, que significa negro. Se cree que los árabes y los judíos dieron en un principio el nombre de alcohol a la estibina (sexquisulfuro de antimonio), un mineral que presenta cinco cristalizaciones distintas, de color gris plomizo, con brillo metálico intenso; a veces el color es negruzco con irisaciones. Se encuentra en la naturaleza frecuentemente asociado al azufre. Funde muy fácilmente (basta la llama de una cerilla) y para sublimarse le basta la llama del soplete, que desprende del mineral una extensa aureola blanca de óxido de antimonio. Es a este casi volátil mineral al que los árabes y los judíos denominaron inicialmente alcohol. Luego extendieron este nombre a todos los cuerpos reducidos a polvo muy fino; y más tarde se aplicó a lo que de más sutil y volátil tenían los cuerpos; a lo que pudiera llamarse su espíritu. Así al ácido sulfúrico se le llamó alcool súlfuris (= espíritu del azufre), por considerarlo su quintaesencia; al aguardiente le llamaban alcool vini (= espíritu del vino). Al propio alcohol lo llaman en los textos medievales aqua vitae (agua de la vida), aqua vitis (agua de la vid), spíritus vivus (espíritu vivo) y spíritus vini (espíritu de vino o del vino). Ramón Llul (Raimundo Lulio) al alcohol reforzado mediante destilación sobre carbonato de potasa, que se utilizaba como excelente medicina, lo calificó de consolatio última córporis humani (el último, el más alto consuelo del cuerpo humano). La denominación de alcohol para lo que hoy conocemos como alcohol empezó a usarse en el siglo XVI, aunque no se conoció su constitución hasta 1808. Antes de esto, el nombre de alcohol se usó para denominar el polvillo negro que empleaban las mujeres para ennegrecerse el borde de los párpados, que en un principio se obtenía de la estibina, de otros antimonios o de la galena, y que posteriormente se obtuvo con negro de humo perfumado. Era por tanto un afeite más. De ahí les viene el nombre de alcoholados o alcoholadas a las reses que tienen alrededor de los ojos el pelo o el cuero más oscuro. Y también de ahí que se llame alcoholar en los barcos a la operación de brear las costuras, feudas y cabezas de clavos después de calafatearlas. Y en la misma línea de significado está el de reducir una cosa a polvo finísimo.

En cuanto al alcoholismo, se define como intoxicación por el alcohol, en que se distingue la embriaguez ocasional o el trastorno temporal causado por el consumo abusivo de bebidas alcohólicas (alcoholismo agudo) y el estado producido por el repetido y continuado abuso del alcohol (alcoholismo crónico). La alcoholemia (alcohol más aima / háima = sangre) es la presencia de alcohol en la sangre. Es precisamente este hecho, el de que pase tan fácilmente a la sangre, el que determina su peligrosidad. Y no es cosa exclusiva de nuestra cultura ni de esta época. El alcohol ha sido siempre compañero inseparable de la humanidad, y para nada bueno. En nuestra cultura aparece en el Génesis la primera borrachera, de Noé. Y más adelante las hijas de Lot emborracharon a su padre para acostarse con él y así tener descendencia. Pero eso no es más que el principio. Todos los pueblos de la tierra han obtenido alcohol de mil maneras y se han embriagado y han padecido la plaga del alcoholismo hasta el extremo de provocar este desorden la extinción de algunos de ellos.

                                                                   Pakiyo de Ceuta

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Las paradojas de nuestra literatura

De San Sa1vador, EI Salvador

 

M

i enfoque en esta ocasión es con relación a ciertas paradojas que aparecen en nuestra literatura. Por ejemplo: “En la inseguridad, está nuestra seguridad” y “El alcohol es un enemigo acérrimo y burlón”. Cuando los recién llegados escuchan estas cosas (o incluso cuando las escuchan las personas ajenas a nuestra Comunidad) les parece algo extraño que alguien pueda tener seguridad en la inseguridad. Se les hace difícil creer en eso. Pero nosotros, por nuestra experiencia, sí entendemos que la inseguridad nos mantendrá alertas para que el salteador rapaz del licor no nos sorprenda. Pues la persona que se siente segura tiende a descuidarse y se toma presa fácil para dicho enemigo.

En cuanto a enemigo acérrimo considero de enemigo acérrimo a aquél que jamás se da por satisfecho de haber sido vencido y siempre estará al acecho para hacemos caer sin tener en cuenta el tiempo que el miembro tenga en recuperación. Un descuido, y aparece el enemigo bur­lón que la persona sólo viene a reco­nocer cuando ya es demasiado tarde.

Por eso AA nos dice que es difícil ver fracasar a alguien que se apegue con honestidad a los Pasos y demás sugerencias que la literatura nos hace, si no logra entender y apegarse honradamente a los principios de recuperación, será muy poco lo que el miembro pueda hacer.

Joaquín Antonio Ch.

 

Artículo publicado en “La Viña” de mayo-junio de 1999.

Publicado en Proyecto Mail el 10-05-07.

Aportado por Leo Carrasco de Argentina

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EN CONTRA DE TODOS

En cada grupo de la naturaleza humana, por lo menos hay una persona que está en contra de todos y cada uno de los demás del grupo. Este puede ser: engreído, rebelde, caprichoso, malcriado e incluso, gozar, con ver sufrir a los demás.

            Dios lo ha puesto ahí, para darnos a todos los demás, a todo el resto del grupo, la oportunidad de practicar la TOLERANCIA, la PACIENCIA, la BONDAD, la COMPRESIÓN y el AMOR.

            Sabiendo esto, será muy fácil pasar por alto todas las diatribas de este amigo de nuestro grupo, pues estará siempre contra todas las cosas y parecería que tampoco quiere a nadie. Cuando lance sus diatribas contra todos nosotros, nos será fácil el pasarlas por alto y el no condenarlas.

            Son generalmente sicópatas, pero se encuentra llenando un puesto en la vida, porque todas las partes de una máquina deben llenar una función; sirve para que practiquemos como dijéramos en líneas anteriores:

PACIENCIA – TOLERANCIA – BONDAD Y AMOR

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HALO- TOSIS

HALO-TOSIS, autocomplacencia y envanecimiento que pueden hallar fácilmente cabida en el individuo que tiene muchos años de sobriedad.

martinpescador

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Un regalo de Dios al mundo

Carta de un sacerdote a un miembro de A.A.

Querido amigo en A.A.

A ti que puedes leer estas líneas

A ti que eres el más importante

                            A ti que especialmente escribo estas líneas

                            A ti que reesfuerzas por ser mejor

 

Creo sinceramente que A.A., desde que se fundó, ha sido un regalo de Dios al mundo entero, tan afligido por la enfermedad del alcoholismo. Ya que ésta es una  enfermedad típica de los seres humanos. Es algo que los hace perder el equilibrio de la razón.

Yo nunca he visto que un animal busque embriagarse por sí mismo. A veces, los humanos, para divertirse, les dan de beber licor a los animales, pero ellos de por sí no buscan bebidas alcohólicas. Sus instintos los guía a no tomar ni comer nada dañoso a su organismo.

En cambio el ser humano, que posee inteligencia y vida espiritual, y que posee la libertad para guiarse  sobre los instintos que lo dañan, o no quiere o no sabe cómo controlarse. De este desorden nace el habituarse a soltar riendas al apetito exagerado de beber, ya sea en la cantidad o en la continuidad. Sabe que le hace daño a su organismo y a su misma vida psíquica y, una vez que comienza a beber, prácticamente ya está derrotado. Sabe que le hace daño a su familia y que repercute en su vida social y religiosa y, sin embargo, no tiene la fuerza de voluntad para frenarse a tiempo. No quiere reconocer que está enfermo y sigue enfermo; o lo reconoce, y sigue bebiendo, en un círculo vicioso que ya no puede romper.

Afortunadamente tú encontraste el camino, fuiste suficientemente humilde para aceptar que tú solo no podías curarte de esta enfermedad típicamente espiritual, con repercusiones orgánicas. Supiste que DIOS había deparado a la humanidad un remedio en los Grupos de A.A., aunque no fuera el único. DIOS bendice aquellos que, superando su egoísmo y soberbia, saben reconocer que Él ayuda a los que aceptan la ayuda de otros, como el montañista acepta la ayuda del guía en su ascensión a picachos muy difíciles de escalar.

Tú has ido subiendo en una ascensión, monótona al principio, por los 12 Pasos y las 12 Tradiciones. Aprendiste con la “Oración de la Serenidad” a iluminar cada día con nueva luz. Solamente pensaste en tus 24 horas. Quizás el primer día se te hizo largo y pesado. El segundo te encontraste más animoso. El tercero, más despejado para animarte a comunicar a tus compañeros lo que DIOS te había deparado, y así, una semana, un mes, un año y, en una catarsis maravillosa, sentiste que tu espíritu se alivianaba.

Cada día y cada reunión frecuente con tus compañeros te fue afianzando más y más en tu sobriedad, que no era solamente no beber, sino que repercutió en todo tu modo de ser. Te hiciste más sociable y más deseoso de comunicar tu bienestar a otros muchos. Me quedé admirado de que aprendiste muchos principios de vida espiritual y humana, de que le diste a tu vida y a la de otros un significado nuevo. Aprendiste a comunicarte con los demás, a ser tolerante y comprensivo, a mejorar tu vida y procurar el progreso de los A.A., no solamente por ser ya algo muy tuyo, sino porque veías que era un regalo de DIOS que quería participaras a otros muchos.

Dime si no es para alabar a DIOS, por esta obra tan maravillosa. DIOS quiere mucho al ser humano y lo hizo rey de la creación, también quiere que lo sean en regir toda su vida con los principios típicamente espirituales que se nos han  canalizado, para todos los hombres, en la Asociación de A.A. que respeta la religión de cada uno, dándoles principios válidos para todos y cada uno. ¡Te felicito, pues, de corazón!.


monteeolo
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Foster Kennedy

Ponencia ante la Sociedad médica del Estado de Nueva York 

Por Foster Kennedy 

Hemos escuhado un discurso realmente emocionante y elocuente en su forma y en su contenido (se refiere a la ponencia de Bill W. en 1944, que había sido leída previamente).

 

No me cabe duda de que un hombre que se ha curado a sí mismo de la obsesión por el alcohol tiene un mayor poder para curar el alcoholismo del que tiene un médico que nunca ha sido afligido por la misma penalidad.

No importa cuan atento y paciente sea el doctor al aproximarse a su paciente, éste sentirá o imaginará seguramente que lo miran en forma condescendiente, o que está siendo señalado por uno de los profetas menores.

 

Esta organización de Alcohólicos Anónimos hace uso de las mayores reservas de fuerza conocidas por el hombre: la religión y el instinto de asociación con sus semejantes que Trotter ha llamado el “instinto gregario”.

 

La fe religiosa ha sido descrita por Matthew Arnold como una creencia convencida en un Poder Superior a nosotros mismos que nos conduce a obrar bien; de aquí se deriva una sensación de utilidad que puede adquirirse gracias a una conversión espiritual que podría muy bien ser llamada una variedad de experiencia religiosa.

 

La asociación de este hombre enfermo con aquellos que, habiendo sido enfermos, se han curado o se están curando es una sugerencia terapéutica de curación y una destrucción de la sensación de ser un paria en la sociedad; este desenvolverse de las fuerzas internas y profundas se muestra por el enorme crecimiento de este vigoroso benéfico movimiento. Más aún, este movimiento suministra un objetivo de alto dinamismo emocional que hace de cada borracho recuperado un misionero para llevar su mensaje a otros enfermos.

 

Nosotros los médicos, creo yo, hemos tenido siempre dificultad para encontrar una ocupación a nuestros pacientes convalecientes, que sea lo suficientemente atractiva y emocional como para reemplazar los resultados psicológicos del alcohol que hemos quitado del paciente.

 

Estos hombres se sienten llenos de un celo divino y ese mismo celo mantiene su carácter misionero mientras se recupera el próximo paciente.

 

Creo que nuestra profesión debe tener muy en cuenta y apreciar esta herramienta de gran valor terapéutico. Si no lo hacemos nos veremos convictos de esmerilad emocional y de haber perdido la fe que mueve montañas, sin la cual es muy poco lo que puede hacer la medicina.

Monteeolo
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LAS SICOSIS ALCOHÓLICAS

Son aquellas que se originan debido al uso excesivo del alcohol, es decir, el alcohol es un elemento físico determinante pero desde luego, hemos comprendido que la verdadera causa no se encuentra en el veneno mismo, sino en la personalidad de quien lo bebe.

 

Todo alcohóic@ es presa de una ansiedad que crece hasta convertirse en angustia impotente ante un peligro real o ficticio. La ansiedad y angustia no son más que situaciones originadas por sus propios conflictos internos y frustraciones con el medio ambiente.

 

El alcohol alivia la angustia, estimula los sentidos, disminuye la fatiga y a medida que se bebe produce una sensación de seguridad y autosuficiencia, se olvida el pasado y se ve con ojos soñadores hacia el futuro, mientras el presente es color de rosa; pero como sucede en los castillos de naipes, el ilusionismo se rompe y vuelve la triste realidad a reaparecer con otros agravantes más, y para borrar esto…sigue la cadena de engaños a sí mismo durante el alcoholismo crónico.

 

En los círculos científicos todavía hay desorientación respecto al origen de la enfermedad alcohólica, y también acerca del origen de la sicosis, sin embargo, si se ha comprobado que el diez por ciento de alcohólic@s mueren en un hospital de enfermos mentales, víctimas de alguna de las 8 sicosis más comunes en los alcohólic@s, y otro porcentaje elevado, 15%, se hacen acreedores a trastornos nerviosos sin llegar a la sicosis.

 

Lo cierto es que el alcohólic@ se caracteriza por una angustia y preocupación significativamente elevadas unidas a una tolerancia muy baja a las presiones de la vida. Su angustia parece resultar de la pérdida de control en las situaciones agudas de tensión que no puede soportar y de las que intenta escapar inmediatamente.

 

Conforme los mecanismos defensivos sicológicos del alcohólic@ se debilitan y la tensión de sus conflictos o de la realidad aumenta, pueden aparecer signos muy acentuados de angustia. Es por eso que cuando no ha bebido, el alcohólic@ está inquieto e irritable, aprensivo, triste o deprimido y cuando la angustia se desvanece y los impulsos reprimidos se liberan bajo los efectos del alcohol, aparece una tonalidad efectiva eufórica, un sentimiento de autoconfianza y despreocupación por sus responsabilidades, una tendencia a la fantasía y a las compensaciones, todo lo cual, proporciona un falso sentido de seguridad.

 

Según los estudios sicológicos efectuados en alcohólic@s y delincuentes, se puede afirmar con toda seguridad que la misma inestabilidad emocional que vive el alcohólic@ vive también el delincuente y ello se debe a que el alcoholismo y el crimen casi siempre van de la mano de suerte que, previniendo el alcoholismo, lógicamente podríamos controlar las transgresiones delictivas más o menos en un 35% dado que algunos delincuentes no son alcohólic@s si no sicópatas y dado que muchos alcohólic@s no han sido transgresores de la ley.

 

Las sicosis son diferentes de acuerdo al tipo de personalidad de los afectados, pero en todos parece haber un factor común de la falta pronunciada de vitaminas del complejo B.

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DELIRIUM TREMENS

 

Es la sicosis alcohólica más conocida por el público; de causas complejas a la que contribuyen muchos factores anatómicos y fisiológicos como factores metabólicos, disminución de la función antitóxica del hígado, falta de oxigenación cerebral, incremento de los ácidos gástricos, deshidratación y carencia de vitaminas del complejo B. Por lo general el delirium tremens aparece a los pocos días d haber dejado de beber; sin embargo, en ocasiones se presentan a las pocas horas de la interrupción de la bebida ya en casos avanzadísimos en la enfermedad alcohólica. Se manifiesta principalmente por ilusiones y alucinaciones.

 

ILUSIÓN:   Es la mala interpretación de la realidad ambiente. El enferm@ ve por ejemplo una sábana que se mueve y cree que es un fantasma; oye una gota que cae del lavamanos de su casa y cree que le está hablando e incluso insultando, etc.

 

ALUCINACIÓN:   Es una percepción sin objeto. El enferm@ percibe toda clase de imágenes fantásticas que solo tienen existencia real en su mente, proyectadas en el ambiente físico. Por ejemplo, oye una sinfonía o selección musical, ve animales (prehistóricos, insectos enormes, etc.), siente olores extraños en su habitación, sabores desconocidos en la comida y puede creer que lo están envenenando, etc. Las alucinaciones pueden afectar todas las percepciones y de acuerdo con el sentido que afecten, así su nombre: visuales, táctiles, olfativas, auditivas, gustativas…

 

Las alucinaciones adquieren una realidad impresionante que hacen vivir  al enferm@ momentos de zozobra, casi siempre empiezan después de un alcoholismo crónico de 3 o 4 años, y ante el desasosiego mental es imposible que el enferm@ pueda dormir. Por ejemplo, el enferm@ ve que se acerca un enano verde hablándole con frases amenazadoras y además lo pellizca.

 

El cerebro está por lo general inflamado, hay degeneración más o menos marcada de las células nerviosas, daños graves en el cerebelo. Suele haber hemorragias puntiformes y una especie de meningitis.

 

El delirium tremens tiene una duración que oscila entre los 3 y 10 días. Durante el tratamiento jamás debe sujetarse al individuo por medio de una camisa de fuerza, envoltura en sábanas, etc., porque ello puede ser mortal. Los reincidentes casi siempre mueren de neumonía cardiaca.


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Marty Mann

EL TEST

En 1958, en su Nueva cartilla sobre el alcoholismo, MARTY MANN exponía una clásica prueba para controlar la bebida. Es tan relevante hoy día como lo fue hace una generación. He aquí un extracto del pasaje acerca de lo que habitualmente es conocido entre los alcohólic@s como el TEST:

 

Ha sido mi experiencia, trabajando en el campo del alcoholismo, que muchos bebedores redomados, y aún aquellos que beben por exigencias sociales, a veces están severamente comprometidos con su tendencia. A esa gente, a todos los otros alcohólic@s que puedan existir entre ellos, les diría sólo esto: traten de controlarse frente al alcohol. Si tú no eres alcohólic@, estás destinado a ganar. Mucha gente hace eso por la seguridad que les da, de que están a salvo de continuar disfrutando de un trago cuando ellos lo desean. No cometas el error de probarte a ti mismo “siguiendo el tren”. Esto no es ningún test, porque aún los más avanzados alcohólic@s pueden hacerlo por tiempo considerable.

 

Continúa diciendo que “aún un extremadamente fuerte bebedor” no debiera tener problemas en pasar el test, “por cuanto un alcohólic@, si bien completarlo, lo puede hacer sólo bajo tan gran presión que su vida sería mucho más miserable que lo que él piensa hubiera sido de haber podido acabar para siempre con la bebida. La chance es de cien a uno, sin embargo, contra un verdadero alcohólic@ que se sienta con voluntad o capaz de someterse al test”. No obstante, miles de problemáticos bebedores lo han probado.

 

El Test: elige cualquier momento para empezar. Ahora es el tiempo ideal. Durante los seis meses siguientes, por lo menos, debes decidir que te atendrás a un determinado número de tragos al día, y que ese número no será menos de uno y no más de tres.

 

Si no eres un bebedor cotidiano, el test se hará sobre la base de la cantidad de tragos de uno a tres, en aquellos días en los que decides beber. Algunos bebedores fuertes guardan sus tragos para los fines de semana pero se quejan por las cantidades que entonces consumen.

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SI FRACASAS CON EL TEST
 

Si por alguna circunstancia fracasan con el TEST, demostrando que eran alcohólic@s, muestra a ellos mismos que se encuentran listos para admitir su situación abiertamente o no. Al menos los prepara para admitir tal cosa, y para la tarea constructiva que sigue a tal admisión.

 

Es importante añadir que los estudios de tales test no debieran usarlos para forzar a un fracasado a una acción prematura. Esto puede resultar un tiro por la culata y producir una obstinada determinación por parte de aquel que ha sido incapaz de pasar el test para probar que no es el alcoholismo la causa de su fracaso. Él puede y lo hace de varias maneras: dejando totalmente de beber por un tiempo que él mismo especifica (cuando el tiempo se cumple, habitualmente estalla en peor forma que antes, y con el agregado del resentimiento hacia quienes lo empujaron a ello); instituyendo un rígido control sobre sus propios tragos, lo que provoca una constante irritabilidad que hace imposible estar con él… otorgándose a sí mismo una mucho más grande cuota extra y luego insistir que eso ya se encontraba en su interior, aún cuando era obvio que estaba demasiado ebrio para recordar cuánto había bebido…

 

El tiro por la culata proveniente de la gran presión exterior puede causar un total colapso: sabiendo y admitiendo que él no puede pasar el test y que por lo tanto se trata de un alcohólic@, se resistirá a los esfuerzos por forzarlo a decir, en efecto, “sí soy un alcohólic@ y por lo tanto no puedo controlar mis tragos, así que beberé como se debe, y váyanse todos al infierno”. Esto último, a pesar del criterio de algunas personas (quienes creen que admitir que el alcoholismo es una enfermedad, y que el bebedor de alcohol es un incontrolable, es simplemente darle a éste una buena excusa para continuar), raramente sucede. Sin embargo, debe tenerse en cuenta tal posibilidad, sobre todo de parte de aquellos que están tratando de ayudar a un alcohólic@, y reconocer su problema y ejercer una acción constructiva sobre él. Si él (el alcohólic@) es dejado solo después de haber fracasado en el test, el fracaso comienza a trabajar sobre él, ha sembrado una semilla de conocimiento la que se convertirá en acción.

 

Pero antes de que pase nada, el alcohólic@ debe admitir que el beber arruina su vida –no sólo su salud, sino su vida y la calidad de esa vida-. Esta es la razón por la cual el alcoholismo es llamado a menudo la enfermedad de la NEGACIÓN. Negación significa mentira, a ti mismo y a los demás.

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LA ASOCIACION MEDICA NORTEAMERICANA

La Asociación Médica Norteamericana provee un listado a los profesionales médicos, que sintetiza los puntos de vista que dictaminan cuándo un paciente debería ser sospechado como alcohólic@. La lista de trece puntos se muestra preocupantemente seria cuando refleja la progresión de la enfermedad y la creciente desorganización de la vida del alcohólic@.

 

1.-   Incremento del consumo del alcohol, ya sea sobre bases regulares o esporádicas, con frecuentes y aún inesperados casos de ebriedad.

 

2.-     Beber  como medio de manipular problemas o mitigar síntomas.

 

3.-    Obvia preocupación por el alcohol y la expresa necesidad de beber un trago, en especial si se repite habitualmente.

 

4.-     Beber subrepticiamente o de un solo trago.

 

5.-     Tendencia a fabricar coartadas y excusas sin consistencia para beber.

 

6.-   Rehusarse a admitir lo que es, obviamente, un excesivo consumo, y expresar fastidio cuando se menciona el tema.

 

7.-     Frecuente ausentismo en el trabajo, especialmente cuando se convierte en sistemático, tal como ocurre con los lunes de “resaca” que sigue a los fines de semana y los períodos de vacaciones.

 

8.-    Repetidos cambios en el empleo, particularmente cuando se desciende de manera progresiva a niveles inferiores, o a tareas por debajo de la capacidad, educación y antecedentes.

 

9.-     Aspecto desprolijo, higiene pobre, y conducta y desenvolvimiento social que no se ajustan a previos modos de ser y expectativas.

 

10.-   Persistentes y erráticos lamentos sin causa aparente, que se refieren a insomnio, dificultades gastrointestinales, dolores de cabeza, anorexia.

11.-   Múltiples visitas a las obras sociales con desórdenes que tienen por causa el alcohol o cosas afines.
 

12.-   Persistencia de problemas conyugales o familiares con el agravante de varios matrimonios.

13.-   Historias de arrestos por ebriedad o por conducir alcoholizado.

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LAS NUEVE NEGACIONES DEL ALCOHÓLIC@

La doctora LeClair Bissell, una médica que es una de las máximas autoridades en el tratamiento de los alcohólic@s, demolía los procesos mentales, físicos y sociales de negación que dificultan al alcohólic@ reconocer que es un enferm@.

Hacía analista de las nueve clases de negación, estas son:

1.-  La simple mentira acerca de tu adición, para sacarte la gente de encima. Tú nunca admitirás cuánto has bebido la noche anterior si piensas que eso será pregonado y conocido por todos.

2.-  Negación inconsciente, un mecanismo de defensa psicológico. Suponte que has hecho algo terriblemente doloroso, como una tentativa sexual con tu hijo, o retiraste un lance con la  esposa de tu jefe cuando estabas bebido. Tú lo niegas totalmente; eso no pasó.

3.-  Explicación racional y pensamiento de deseo: tú debes haber mezclado vino con whisky de centeno la noche anterior; o tomaste antihistamínicos con alcohol. Esa es la razón por la cual has orinado en el césped del vecino.

4.- Oscurecimientos, olvidando todas o partes de las conversaciones o acciones de la noche pasada mientras bebías. Tú no debes haber parecido o actuado como borracho. Esta clase de olvido no debe confundirse con el desvanecimiento, el que mucha gente asocia con la palabra apagón.

5.-  Recuerdo eufórico, el cuidadoso recuerdo, mientras se está sobrio, de una desprolija percepción, cuando ebrio. Por ejemplo: tú estás contando una historia en una fiesta. Eres el alma de la reunión. Verdaderamente, te estabas comportando como un asno. Te veías a ti mismo tan encantador, y por cierto que nadie te dirá lo contrario. Lo que recuerdas es absolutamente preciso –que estabas contando una historia- pero tu percepción es errada.

6.-  Retroalimentación equivocada: el resto de la gente no te dirá que estabas borrach@, que estabas haciendo el ganso. Si a un borrach@ se le dice eso, su respuesta puede ser, “eres el único en criticarme”.

7.-  Interferencia con la memoria reciente: el alcohol causa daños cerebrales, habitualmente temporarios, a veces permanentes. Deteriora por igual la habilidad para la concentración y el análisis.

8.-  Agravamiento del aprendizaje: tú no aprendes bien cuando estás tranquilo. Lo contrario ocurre durante una circunstancia cargada con alta tensión emocional. ¿Dónde estabas tú cuando John Kennedy fue asesinado? Todos lo recuerdan. Estaban traumatizados. Pero si estás colmado por la bebida o por el Valium, no hay circunstancia emocional que pueda reavivar eventos; tus sentidos están embotados.

9.-  Simple ignorancia sobre la enfermedad del alcoholismo: tú crees en mitos tan difundidos como “una monja no puede ser alcohólica”, “un judío no puede ser un alcohólico”.

La doctora Bissell señalaba, “tienes que abrirte paso entre toda esa serie de negaciones para lograr que alguien admita que es un alcohólic@. Además, tienes la negación de la familia. Pero sobre esto, la negación de la sociedad. La sociedad está haciendo la misma clase de concesiones que hace el núcleo familiar. Ya ha puesto a los fumadores en cuarentena.

Pero la sociedad no tocará a un alcohólic@ excepto cuando está conduciendo ebrio, o cuando tiene menos de dieciocho años.

 

Monteeolo

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No tengas miedo

 

¿Qué puede hacer la gente que piensa que es potencialmente alcohólica?

 

-Pueden hablar con alguien, romper la prisión de la soledad, el temor y la vergüenza. Son afortunados de que su enfermedad sea el alcoholismo porque hay mucha ayuda para el mal. Cuentan también con la suerte de que puede alejarse la enfermedad dejando de beber.

 

-Tomen el teléfono y llamen a Alcohólicos Anónimos. Figura en la guía de cada Ciudad del Mundo. El hombre o la mujer del otro lado de la línea, un alcohólic@ recuperado, oirá atentamente y luego tratará de dar con otro alcohóic@ recuperado quien puede hablar contigo durante veinte minutos o varias horas por teléfono o, ese mismo día, personalmente.

 

-Si no te encuentras cómodo con la idea de ir directamente a A.A., habla con un miembro de tu confianza perteneciente al clero, con tu médico o con el psicoterapeuta; con un asistente social; con un amigo que consideres que no va a juzgarte sino que será convenientemente honesto contigo; con tu marido, tu mujer o tu amante. La verdad es que debes hablar acerca de tu problema; tu carga es demasiado pesada para soportarla sol@.

 

-Habla con alguien pero sin bebida en tu cuerpo. Si estás drogado o borracho, será la botella la que hable por ti, y tú no podrás absorber claramente lo que alguien te está diciendo.

 

-Si estás en terapia, tu objetivo no debe ser descubrir por qué bebes. Tú bebes y has utilizado el alcohol para mitigar y cubrir, si cabe, tus problemas, para huir de ellos, para anestesiarte tú mismo. Primero, logra la sobriedad. Luego confronta tus problemas con la mente despejada.

 

-Según la Asociación Médica Norteamericana en su Manual sobre alcoholismo:

 

En la consecución de la abstinencia, tiene que haber un aquí y un ahora y no una aproximación disparatada. El paciente, en su necesidad de proteger su estilo de bebedor, puede tratar de llevar la psicoterapia hacia una búsqueda sin término de las raíces neuróticas, que lo proveen de una tapadera para su ingestión continuada de bebida. El psicoterapeuta, sabiendo que pueden existir raíces neuróticas dignas de prosecución, da a estas tiempo, más tarde, para tratarlas convenientemente, después que se ha logrado la abstinencia.

 

-Los amigos y la familia pueden ayudar, particularmente si están al tanto del problema. Pero al final, la decisión de terminar con la bebida corre por cuenta del alcohólic@.

 

-Por supuesto que tienes miedo. Estás temeroso de no poder vivir sin alcohol. De que nunca más tendrás  diversión, ni disfrutará de una fiesta, ni te sentirás cómod@ contigo mism@ ni con los otros que pueden beber en sociedad. Tienes miedo de que se te considere diferente si tienes tus tragos que a los otros no provocan borrachera. Nada de esto es verdad por mucho tiempo. Primero recuerda que nadie, en una fiesta, está interesado en lo que tienes en tu copa. Otras personas se interesan solamente en lo que tienen en sus propias copas. Esto es netamente distinto de las actitudes referidas a lo que la gente come, como cualquier dietólogo lo puede atestiguar. Si tú rechazas cualquier porción de comida servida en el hogar, muchos anfitriones pensarán que tal rechazo es un menosprecio hacia sus alimentos.

 

-¿Tienes miedo que tus amigos te tengan lástima, o rían, o te inciten a beber un trago? En ese caso, esos no son amigos, son reacciones de crueldad y hostilidad para con un alcohólic@ recuperado. También son enormes las posibilidades de que esos “amigos” tengan sus propios disgustos con la bebida.

 

-¿Tienes miedo de ser débil? ¿Vergüenza de que tú fuerza de voluntad no sea lo suficientemente grande para parar por ti mismo con el alcohol? Trata de sentir lo contrario. Trata de estar avergonzado por no buscar ayuda para tu enfermedad.

 

-¿Tienes miedo de estar loco? Muchos alcohólic@s, secretamente han pensado con temor estar mentalmente perturbados. Pueden ir durante años, enmascarando sus crecientes temores con el incremento de su ingestión alcohólica. Recuerda que el alcohol afecta el sistema nervioso central, distorsiona la personalidad, la percepción, la inteligencia, el sentido común. No es para nada asombroso que pienses que puede estar loco; por cierto que tu cerebro ha empeorado con la bebida, y eso ocurre a todos, no importa lo bien que tú pienses que puedes manejar el licor.

 

-¿Te has dicho a ti mismo: “Bárbaro, es una enfermedad, no puedo ayudarme, así que continuaré bebiendo”? O te has preguntado: ¿estoy enfermo y cansado de estar enfermo y cansado?

 

-Si eres un alcohólic@, o sospechas de serlo, vuélvete hacia otro ser humano. No puedes esperar resolver tu problema solo. Cuánto más pronto busques ayuda, mejor para ti y para aquellos a quienes amas. Hay gente fuera que desea socorrerte.

 

Todo esto supone un paso, una llamada telefónica, una conversación para comenzar con el proceso de curación (detención de la enfermedad). No tienes por qué estar solo esta vez. Serás LIBRE.

Monteeolo 

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Los oscuros orígenes de “90 reuniones en 90 días”

Nadie puede hablar con total seguridad acerca de las raíces de “90 reuniones en 90 días”. Ninguna de las personas que trabajan en la Oficina de Servicios Generales puede decir adónde se originó este consejo que se oye en algunas reuniones de A.A.

Ninguna sugerencia de este tipo aparece en el Libro Grande ni en el Doce y Doce. Pero en los años cincuenta en el Grapevine apareció la mención de 90 días como un punto importante en la sobrieda