EL SINDROME ALCOHÓLICO
FETAL
Las
investigaciones llevadas a cabo en los años 70, sobre los
efectos del alcohol
en las embarazadas, han llegado a la identificación de la
presencia del llamado
“SINDROME ALCOHÓLICO FETAL”. Como
resultado de un fuerte consumo de alcohol
durante el embarazo, este Síndrome afecta entre 1/300 1/2000
niños. Se
caracteriza por el retraso en el crecimiento, tanto antes como
después del
nacimiento, anomalías neurológicas, retraso
mental y un largo etc. La
responsabilidad que adquiere una mujer embarazada al consumir alcohol
se ve
incrementada cuando la condición alcohólica de la
mujer es muy avanzada.
Aunque
existen
indicios de que los padres alcohólicos desempeñan
algún tipo de papel en estas
anomalías fetales, no está muy claro y se
encuentra en fase de estudio el
efecto alcohol en el esperma o en la transmisión
genética, pero se cree que los
hijos de padres alcohólicos tienen mayor riesgo de
desarrollar anomalías.
Están
en fase
de estudios que la ingestión excesiva de alcohol durante la
lactancia incide en
las reacciones del cerebro del bebé y en consecuencia pueden
emborracharle.
Aunque los médicos no consideran que una
ingestión moderada sea dañina para la
lactancia.
El Dc. Roger J.
Williams de Texas,
mantiene que entre los caracteres hereditarios del ser humano se
encuentra el
alcoholismo.
martínpescador
de Ceuta
ALCOHOL
VERDE

El
charamila “alcohol
verde” es
un alcohol de quemar rebajado, es bebido
por los alcohólicos ya desahuciados y a los que se les suele
llamar
charamileros.
Los
escritores
guatemaltecos les han llamado “el infierno verde”,
los que llegan a este mundo
del “infierno verde” casi seguro que no salen con
vida, son desahuciados.
Son
seres despreciados por
todo el mundo, se les insulta y se les apedrea, se les niega el agua.
Sus familias
se niegan a admitir que son parientes, no se les recibe en los
hospitales. Sus
figuras desgreñadas, sucias, barbudos y peludos con ojos
sanguinolentos, piel
escamosa ceniza brillante, pies y tobillos hinchados; pasos inseguros y
vacilantes.
La
vida de este infierno
alcohólico en la que ha caído el enfermo
alcohólico no es más que la
autodestrucción humana llevada a los límites.
Hasta aquí que yo sepa los únicos
que han podido rescatar a los “charamileros” son
los Alcohólicos Anónimos, en
un 50% de los casos.
DC.
Jellinek
martínpescador
de Ceuta
"TÓMELO
CON CALMA"
¿Ha
terminado usted en este instante de leer
el capítulo precedente, y rápidamente se dispone
a leer este capítulo? ¿Por
qué? Tal vez pueda ser
que usted
necesite poner en práctica el refrán
"Tómelo con calma".
Como alcohólicos,
generalmente tenderíamos a apurar nuestras copas
más rápidamente que las otras
personas. Y muy raras veces nos sentíamos dispuestos a dejar
que quedaran unas
pocas gotas en el vaso de cóctel, o un pequeño
residuo en la botella.
Muchos de nosotros nos hemos
divertido por nuestra aparente inhabilidad, que se nos presenta aun
después de
muchos años de sobriedad, para dejar a medio terminar una
taza de café o un
vaso de soda. Frecuentemente nos vemos tragando hasta la
última gota de una
bebida no alcohólica, como si . . .
tal vez la mayor parte
de nuestros lectores ya hayan entendido el punto: No es siempre
fácil para
nosotros dejar a un lado sin terminar el capítulo, o el
libro que estamos
leyendo. Parece que hay casi una compulsión para seguir
hasta el final, en vez
de tomar solamente una página o un capítulo o dos
por día y el resto para otra
oportunidad. No es que esta tendencia sea del todo mala. Para
recuperarnos de
una obsesión destructiva tal como la de beber, es muy
sensato reemplazarla con
una obsesión benigna, tal como la compulsión de
buscar más o más conocimiento y
ayuda para el problema alcohólico.
De manera que continúe
leyendo, si lo prefiere. Es mucho más saludable que empezar
a beber.
Pero cuando usted
llegue al final de este capítulo, tal vez desee ensayar algo
nuevo. Ponga a un
lado este libro y revise su día. Vea cuántas
veces usted hubiera podido
retardar un poco el paso o tomar las cosas con un poco más
de facilidad si se
hubiera detenido a pensar en ello.
El refrán "Tómelo
con calma" es una de las formas en que nosotros los A.A. nos recordamos
uno a otro que muchos tenemos las tendencias a exagerar, de apurar las
cosas,
impacientes con cualquier cosa que trate de detenernos. Para nosotros
es muy
difícil descansar y tomarle sabor a la vida.
Cuando uno de nosotros
se encuentra afanado para hacer algo o conseguir algo
rápidamente, un amigo
puede reconvenirlo gentilmente diciéndole.
"Tómelo con calma". Luego
se presenta un rayo de molestia contra el consejero. Y eso puede
indicar que el
consejo ha atinado en el blanco, ¿no es verdad?
Sí, sabemos que la
impaciencia no está limitada en la actualidad a los
alcohólicos. A medida que
se acelera el proceso del cambio en nuestra civilización,
más y más gente se
siente presionada por el tiempo y empujada para afanarse y llegar a
tiempo . .
. ¿A qué? ¿Y con quién?
Esa presión no empuja a
los bebedores dentro del alcoholismo, como cualquiera puede
verificarlo.
Solamente un pequeño porcentaje de bebedores desarrolla
nuestro problema. Pero
aquellos de nosotros que llegamos al alcoholismo vemos que compartimos
la
necesidad de aprender a descansar, adquirir un ritmo saludable, gozar
de las
pequeñas ganancias y aun de los placeres simples que
encontramos en el camino,
o sea, aprender a gozar de la jornada, en vez de correr afanosamente
hacia
nuestro destino. El horizonte siempre está en el mismo
sitio. En ocasiones,
vale la pena quedarnos quietos para observarlo, únicamente
por darnos el placer
de un paisaje apacible.
Algunos de nosotros
encontramos repetidamente, también, que abarcamos
más de lo que podemos
apretar, habiéndonos cargo de muchos más
compromisos que los que cualquier
persona puede manejar.
Probablemente,
podríamos aprender mucho acerca de esto de algunos pacientes
cardíacos
recuperados. Muchos de ellos se las arreglan para estar activos
vigorosa y
productivamente en una forma apacible que evita las prisas, las
presiones
innecesarias, y la esclavitud permanente del reloj.
Algunos de nosotros
elaboramos rutinas para ayudarnos a mantener nuestras metas dentro de
límites
realistas y dentro del alcance de la posibilidad. Podemos hacer una
lista de
cosas que nos gustaría hacer hoy, y luego descartar
deliberadamente la mitad o
más de ella. Al día siguiente, otra lista.
O intencionalmente
programamos algunas cosas con mucha anticipación, y nos
enseñamos a dejarlas a
un lado, en forma deliberada, hasta que se presente la
ocasión.
Otros de nosotros vemos
que las listas y los programas estrictos pueden volverse tiranos,
obligándonos
a concluir cada ítem, sin importarnos el tiempo y el
esfuerzo. Por consiguiente
eliminamos las listas durante algún tiempo. Sin tener la
obligación que nos
impone su dictadura, podemos aprender a movernos a un paso
espontáneo y
pausado.
Para muchos de
nosotros, el sentarnos calmadamente durante 15 ó 20 minutos
antes de empezar
las actividades de cada día, nos ayuda a establecer un marco
mental descansado
y ordenado. Algunos de nosotros usamos métodos
específicos de oración o
meditación que hemos encontrado y que sirven particularmente
bien para este
propósito. Y aun durante un día muy atafagado,
nos las arreglamos para
sentarnos sin que nos disturben, con los ojos cerrados, para hacer una
pausa de
cinco minutos, y luego volver refrescados al trabajo.
Para algunos de nosotros,
es más fácil aprender a mantener un paso calmado
si tenemos la ayuda de otra
persona. Es probable que seamos incapaces de generar nuestra propia
paz, pero a
veces podemos obligarnos a sentarnos calmadamente a escuchar a un amigo
que
haya alcanzado algún grado de serenidad. El dedicar nuestra
atención completa a
una persona distinta nos ayuda a restaurar nuestro equilibrio y nos da
una
nueva perspectiva sobre nuestras propias vidas, de manera tal que
podamos ver
que no tenemos la obligación de
mantenernos a las carreras.
Para algunas personas
son sumamente benéficas las sesiones más formales
e institucionalizadas en que
se busca la paz en compañía de otros (tales como
los servicios religiosos, los
retiros espirituales, y congregaciones similares).
O simplemente podemos
decidir levantarnos más temprano de lo que acostumbramos,
para poder hacer
nuestras cosas con más tiempo y más calma. Con un
poco de meditación, podemos
llegar a elaborar nuestros horarios personales para que sean menos
congestionados, más flexibles, y por consiguiente menos
ofuscados y apretados.
Cuando nos encontramos
sumamente tensos o casi histéricos, podemos preguntarnos
ocasionalmente,
"¿Es que soy realmente tan indispensable?" o "¿Es
esta prisa
realmente necesaria?". Con gran alivio vemos frecuentemente que la
respuesta más honesta es ¡NO! Todos estos trucos
sirven realmente a la larga,
no solo para ayudarnos a sobreponer nuestro problema
alcohólico y las secuelas
que contiene, sino que también nos capacitan para volvernos
más productivos,
porque conservamos y canalizamos nuestra energía en una
forma más racional.
Acomodamos las prioridades en una forma más sensata.
Aprendemos que muchas
acciones que en algunas oportunidades considerábamos vitales
pueden eliminarse
si son reexaminadas cuidadosamente. El preguntarnos
"¿Qué tan importante
es esto?" es frecuentemente un buen ejercicio.
Naturalmente,
"Tómelo con calma" no nos proporciona una licencia para la
pereza o
para llegar tarde a los compromisos. Existen cosas que no deben
posponerse
hasta mañana. Una de ellas es el dejar de beber. Pero hay
muchas otras cosas
que si se posponen durante estas 24 horas, cuando las afrontemos
estaremos
mucho mejor equipados para manejarlas.
En cierta ocasión, una
alcohólica sumamente enferma y agitada llamó a la
oficina de A.A. y dijo que
necesitaba ayuda ¡instantáneamente! Se le
preguntó si podía esperar 20 ó 30
minutos hasta cuando alguien pudiera llegar a donde ella se encontraba.
"¡NO!" respondió. "Mi médico me dijo
que yo necesitaba ayuda
inmediatamente, y no existe un momento que perder".
Y luego continuó,
"¡Y esto me lo dijo anteayer!".
Nuestro corazón se
conduele inmediatamente con alguien que se encuentre en esa penosa
situación.
Todos sabemos muy bien como se siente esa persona. La ayuda
llegó en el término
de una hora, y ahora ella cuenta la historia como un ejemplo de la
forma como
solía ser. Es casi increíble, cuando la vemos
ahora reposada pero enérgica,
calmada pero alerta.
Si a usted le parece
deseable una fuerte coraza interior de paz, paciencia y tranquilidad,
es
posible obtenerla.
Recuérdese a sí mismo
de vez en cuando que tal vez la velocidad igual para este
día es "Tomarlo
con calma". Y este cambio puede empezar en este instante,
¿verdad?
Artículo
del
libro “Viviendo Sobrio”
leotributo
de Argentina
El
origen de los doce
pasos de
Alcohólicos
Anónimos

By
Bill W.
July
1953
A.A. Grapevine
Los
AA están siempre preguntando "¿de donde vienen
los doce pasos?”En el
último análisis quizás nadie lo sepa.
Algunos eventos que guiaron a la
formulación de los pasos están todavía
para mi tan claros como si hubieran
ocurrido ayer.
Para
la gente involucrada, los principales
canales de inspiración para
nuestros pasos fueron tres: 1.-los grupos Oxford
2.- el Dr.William D. Silkworth del hospital local, y 3.- el afamado
psicólogo
William James, llamado por algunos el padre de la psicología
moderna. La
historia de como estas influencias se juntaron y como condujeron a la
escritura
de los doce pasos es excitante y se ve extremadamente
increíble.
1.-
Influencia:
Muchos
de nosotros recordaremos los grupos Oxford como un movimiento
evangélico
moderno que floreció en 1920 y primeros años de
1930, fundado por el que fuera
anteriormente ministro luterano Frank Buchman.
Los
grupos Oxford (GO) de aquel tiempo ponían mucho
énfasis en el trabajo personal
de un miembro con el otro. Los doce pasos de AA tienen sus
orígenes en esa práctica
de vida. La columna vertebral de los GO eran, absoluta honestidad,
absoluta
pureza, generosidad y amor absoluto. Ellos también
practicaban un tipo de
confesión que llamaban " compartir"; a realizar reparaciones
por el
daño hecho le llamaban "restitución";
creían profundamente en su
" tiempo parado" la meditación que practicaban tanto
individualmente
como colectivamente, en los cuales la guía de Dios estaba
impregnada por cada detalle
de la vida, ya fuera grande o minúsculo.
Las
ideas básicas no eran nuevas; podían ser
encontradas en cualquier lado. Pero lo
verdaderamente valioso para nosotros los primeros
alcohólicos que contactábamos
con los GO era que ellos ponían mucho énfasis
particularmente en estos
principios. Y afortunadamente para nosotros era el hecho de que los
grupos
llevaban los dolores de cada persona a no interferir con los puntos de
vista
personales sobre religión. Su sociedad, como mas tarde la
nuestra, vio la
necesidad de ser estrictamente "no confesional"
En
el verano de 1.934, mi
muy apreciado y alcohólico amigo, y compañero de
colegio " Ebbie" había
contactado con estas buenas gentes, y había conseguido
súbitamente la sobriedad.
Siendo un alcohólico, y de los muy obstinados, él
no habría sido nunca capaz de
" comprar " los puntos de vista, ideas y actitudes de los Grupos
Oxford. Sin embargo le movía su sincero agradecimiento por
le hecho de que
había abandonado su obsesión por la bebida.
Cuando
llegó a Nueva York a finales de 1.934, Ebbie
pensó en mí. En un desapacible día
de noviembre llamó
a mi casa. Pronto me
estaba viendo a través de nuestra mesa de cocina en el 182
de clinton street,
brooklyn, New York.Como recuerdo esa conversación,
él constantemente usaba
frases como estas :· "encontré que no
podía manejar mi vida por mi
mismo" ;" tengo que ser honesto conmigo mismo y con alguna otra
persona " ; " tengo que restituir el daño que he hecho"; "
tengo que rezar a Dios pidiéndole guía y
fortaleza, incluso aunque no estuviera
seguro que hubiera un Dios "; " y después de haber tratado
seriamente
de hacer estas cosas encontré que mi ansia de alcohol
desapareció "Entonces
una y otra vez Ebbie decía algo como esto " Bill, no hay
nada como ir en
el vagón del agua. No luches con el deseo de beber,
tú eres liberado de él. Yo
nunca había tenido eses sentimiento anteriormente"
Ese
era el resumen de lo que Ebbie extrajo de sus amigos de los grupos
Oxford y me
transmitió ese día. Mientras estas simples ideas
no eran nuevas, ellas me
alcanzaron como toneladas de ladrillos. Hoy entendemos porque fue
así....un alcohólico
hablando a otro como nadie puede hacerlo.
2.-
Influencia:
Dos
o tres semanas mas tarde, el 11 de diciembre para ser exactos, yo me
tambaleaba
entrando al hospital local Carles B. en Central Park, New york City.
Había
estado allí tres veces, por lo tanto ya conocía y
amaba al doctor al cargo, el
Dr.Silkworth. Fue él, el
que pronto iba
a contribuir con una gran idea, sin la cual AA nunca hubiera tenido
éxito. Durante
años él había estado proclamando que
el alcoholismo era una enfermedad, una obsesión
de la mente unida a una alergia física del cuerpo.
Ahora
comprendí lo que esto significaba para mí.
También entendí qué clase de
combinación fatal podrían tener estos dos ogros
gemelos.. Por supuesto una vez espere estar entre la pequeña
cantidad de
victimas que ahora y siempre escapan a su destino.Pero esta esperanza
ahora se
había ido. Estaba a punto de tocar el fondo. Ese veredicto
de la ciencia-la
obsesión que me condenaba a beber y la alergia que me
condenaba a morir-estaban
a punto de hacer el truco. Allí fue donde la ciencia
médica, personificada en
este benigno pequeño doctor, empezó a ajustar
todo. Puesta en las manos de un alcohólico
hablando al más próximo, esta verdad de doble
filo podría destrozar el
resistente ego de un alcohólico y permitirle que descansara
por la gracia de
Dios.
En
mi caso evidentemente fue el Dr.Silkworth el que me lo trajo mientras
que mi
amigo Ebbie me trajo los principios espirituales y la gracia que me
produjo un
repentino despertar espiritual en el hospital tres días
más tarde (dic.14, 1.934)
Inmediatamente supe que era un hombre libre, y con esta sorprendente
experiencia vino un sentimiento de maravillosa certidumbre de que un
gran
número de alcohólicos pueden un día
disfrutar del regalo sin precio que nos ha
sido concedido.
3.-
Influencia:
En
este momento una tercera oleada de influencia se introdujo en mi vida a
través
de las paginas del libro de William James " variedades de experiencias
religiosas " Alguien me lo había traído al
hospital. Siguiendo mi
repentina experiencia espiritual, el Dr.Silkworth se había
esforzado en que no
había alucinado. Pero William James hizo incluso
más. No sólo, él decía, las
experiencias espirituales podían sanar a las personas,
podrían transformar a
hombres y mujeres para que ellos pudieran hacer, sentir, y creer lo que
hasta
el momento parecía imposible para ellos. Importaba poco si
los despertares eran
repentinos o graduales, su variedad podía ser infinita. Pero
el mayor desenlace
de ese libro fue este: en la mayoría de los casos descritos,
los que fueron
transformados fueron personas sin esperanza. En alguna área
de sus vidas habían
tenido una absoluta derrota. Bueno eso me venía bien, en la
completa derrota,
con ninguna esperanza o Fe de ninguna clase, yo había
llamado a un poder
superior. Había llevado a cabo el primer paso del programa
de AA de hoy en día
-" admitimos que no teníamos poder sobre el alcohol, que
nuestras vidas se
habían vuelto ingobernables-", Yo había
también hecho el paso tres, "
tomamos la decisión de poner nuestros deseos y vidas en
manos de Dios tal y
como lo entendíamos" Esto fue lo que me convirtió
en libre. Era tan
simple, y tan misterioso, como eso.
Estos
hechos eran tan excitantes que instantáneamente me
uní a los Oxford Groups,
pero para su consternación yo insistí en
dedicarme exclusivamente a los
borrachos, lo cual inquieto a los GO de dos maneras. Primeramente,
ellos
querían ayudar a salvar al mundo entero. En segundo lugar,
su suerte con los
borrachos había sido escasa. Justo cuando me uní
ellos habían estado trabajando
con un grupo de alcohólicos,
lo cuales
se habían mostrado muy decepcionados. Uno de ellos, se
rumoreaba, había tirado
su zapato a una valiosa ventana de la iglesia episcopal cerca del
callejón
donde los GO tenían su cuartel general. Ninguno de ellos
tomo en consideración
mi repetida declaración de que llevar la sobriedad a todos
los borrachos del
mundo. Acertadamente decían que mi engreimiento era
demasiado grande.
Algo perdido
Después
de seis meses de violento esfuerzo y sin resultados con
alcohólicos que encontré
en una misión cercana al hospital local, empezó a
parecer que los
miembros de los GO estaban en lo
cierto. Nadie había alcanzado la sobriedad. En Brooklyn
siempre teníamos una
casa llena de alcohólicos viviendo con nosotros, algunas
veces hasta cinco. Mi
valiente mujer Lois, una vez llegó del trabajo y se
encontró a tres de ellos
como una cuba. Aunque eventos como estos me ralentizaron de alguna
manera, la
persistente convicción de que un tipo de sobriedad
podría ser lograda nunca me
abandonó, Había en cambio un punto brillante. Mi
padrino, Ebbie, con su nueva
sobriedad encontrada.
¿Cual
era el motivo de todos estos fiascos? Si Ebbie y yo habíamos
encontrado la
sobriedad, por qué el resto no la podrían
encontrar también? Algunos de los que
habíamos estado trabajando con ellos ciertamente
querían estar bien. Especulábamos
día y noche por que motivo nada bueno les había
ocurrido. Quizás no podían
soportar los pasos espirituales de los GO que son cuatro, honestidad,
pureza,
generosidad y amor. De hecho algunos de los alcohólicos
declararon que ese era
el problema. Se quejaban también sobre otro tipo de
coerción- algo que los
Grupos Oxford llamaban · la guía de otros
·, un " equipo", compuesto
por grupos de no alcohólicos que se sentaban con un
alcohólico y después de un
cierto tiempo darían precisas instrucciones de como el
alcohólico debería
manejar su propia vida. Tan agradecidos como estábamos a
nuestros amigos de los
Grupos Oxford, esto era a veces duro de tomar. Eso estaba relacionado
con el resbalón
que seguía.
Pero
esa no era toda la razón por la que fallaba.
Después de meses vi que el
problema estaba principalmente en mí. Había
llegado a ser muy agresivo y engreído.
Habla mucho sobre mi repentina experiencia espiritual, aunque fuera
algo muy
especial. Había estado jugando al doble papel de profesor y
predicador. En mis
exhortaciones olvidé todo sobre el lado médico de
nuestra enfermedad. No estábamos
usando lo que el Dr.Silworth tan providencialmente nos había
dicho.
Finalmente,
un día el
Dr.Silkworth me puso los pies
en la tierra. Me dijo " Bill, por qué no dejas de hablar
tanto respecto
tesa brillante experiencia tuya, suena demasiado a loco. Aunque estoy
convencido que nada mejor que principios morales le vendrá
bien a los
alcohólicos, creo que tienes que poner la carreta antes que
el caballo. El asunto
es que el alcohólico no tragara con todas esas exhortaciones
morales hasta que
no se convenzan por ellos mismos que lo deben hacer. Si yo fuera tu les
hablaría
primero en términos médicos. Mientras que nunca
nada bueno ha sido para mí
decirles que fatal es el mal que tienen, puede ser diferente la
historia si
eres tú el que le lleva esas malas noticias, un
alcohólico sin esperanza
anteriormente. Porque esta identificación natural que tu
tienes con los alcohólicos,
tu puedes llegar donde yo no puedo. Háblales primero de la
enfermedad, y díselo
crudamente. Esto puede ablandarles hasta el punto de que acepten esos
principios que en verdad le vendrán bien a ellos"
Entonces vino Akron
Poco
después de esta conversación, me
encontré en Akron, Ohio, en una aventura de
negocios que pronto fracasó.
Solo en la
ciudad me aterraba de muerte la idea de volver a emborracharme. Yo no
era mas
un profesor o un predicador, era un alcohólico que
necesitaba a otro alcohólico
tanto como posiblemente el me necesitaba a mi. Guiado por esa urgencia,
pronto
me encontré cara a cara con el Dr.Bob. Era evidente que el
Dr.Bob conocía mas
de asuntos espirituales que lo que yo sabía. El
también había estado en
contacto con los grupos Oxford en Akron. Pero por algún
motivo el simplemente
no pudo encontrar la sobriedad. Siguiendo el consejo del Dr.Silkworth
hablé
sobre la enfermedad. Le dije como era el alcoholismo y lo fatal que
podría
llegar a ser. Aparentemente esto le llegó al Dr.bob. El 10
de junio de 1.935 él
consiguió la sobriedad, y ya nunca más
volvió a beber. Cuando, en 1.939,
aparece por primera vez la historia del Dr.bob en el libro
Alcohólicos
Anónimos, él puso un párrafo del mismo
en itálicas. Hablando de mi, dice "
de más importancia fue el hecho de que el era el primer ser
humano con el que
había hablado en toda mi vida, que sabía que
estaba hablando sobre lo que es el
alcoholismo desde la experiencia real"
El vínculo perdido
El
Dr.Silkworth nos ha ofrecido ciertamente el vínculo perdido
sin el cual la
cadena que ahora se
ha convertido en
nuestros doce pasos jamás se hubiera completado. Entonces, y
allí, se encendió
la chispa que llegaría a convertirse en
Alcohólicos Anónimos.
Durante
los tres años siguientes a la recuperación del
Dr.Bob el crecimiento en nuestros
grupos de Akron, Nueva York y
Cleveland evolucionó el llamado programa boca a boca de
nuestros tiempos
pioneros. En la medida que comenzábamos a formar una
sociedad separada de los
Grupos Oxford, empezamos a declarar nuestros principios, que eran
así:
1.- Admitíamos que éramos
impotentes ante el alcohol
2.-Fuimos honestos
con nosotros mismos
3.-Fuimos honestos
con otra persona, en confidencia
4.-Hicimos
reparaciones por el daño hecho a otros
5.-Trabajábamos
con otros alcohólicos sin demandar dinero o prestigio
6.-Rezábamos
para que Dios nos ayudara a hacer estas cosas lo mejor que
pudiéramos.
Aunque
estos principios eran llevados a cabo al capricho o gusto de cada uno
de
nosotros, y aunque en Akron y cleveland todavía estaban
atrapados por los
principios absolutos de los Grupos Oxford de honestidad, pureza, falta
de egoísmo
y amor, esta era la esencia de nuestro mensaje a los
alcohólicos recién
llegados en 1.939, cuando nuestros actuales doce pasos fueron puestos
en papel.
Recuerdo
muy bien la tarde en que se redactaron los Doce Pasos. Yo estaba
tumbado en la
cama, sintiéndome bastante descorazonado y sufriendo uno de
mis imaginarios
ataques de úlcera. Se habían esbozado cuatro
capítulos del libro Alcohólicos
Anónimos y se habían leído en las
reuniones de Akron y de Nueva York. Nos dimos
cuenta muy pronto de que todo el mundo quería ser autor. Las
riñas acerca de lo
que debería ser el contenido de nuestro libro eran
tremendas. Por ejemplo,
algunos querían un libro puramente psicológico,
que atrajera a los alcohólicos
sin asustarles. Más tarde podríamos hablarles del
"asunto de Dios."
Unos cuantos, encabezados por nuestro estupendo amigo
sureño, Fitz M., querían
un libro más bien religioso, con una buena dosis del dogma
que habíamos ido
recogiendo por las iglesias y las misiones que habían
tratado de ayudarnos.
Cuanto más estruendosos eran esto argumentos, más
me sentía en el punto medio.
Parecía que yo no iba a ser el autor. Iba a ser un mero
árbitro que decidiría
cuál seria el contenido del libro. No obstante, esto no
quería decir que no
hubiera un gran entusiasmo por la empresa. Cada uno de nosotros se
sentía
tremendamente entusiasmado por la posibilidad de llevar nuestro mensaje
a todos
los incontables alcohólicos que aun no nos
conocían.
Al
haber llegado al Quinto Capítulo, nos parecía que
ya había llegado la hora
oportuna de enunciar lo que era en realidad nuestro programa. Recuerdo
haber
repasado en mi mente las frases del programa de palabra que eran en
aquel
entonces de uso corriente. Al tenerlas apuntadas, vi que
correspondían a los
seis principios anteriormente enumerados. Entonces, me sobrevino la
idea de que
nuestro programa debería ser enunciado de una forma
más clara y exacta. Habría
que tener una serie de principios bien precisos para nuestros lectores
lejanos.
Dada la capacidad del alcohólico para justificarse, el texto
tendría que estar
a toda prueba. No podíamos ofrecerle ninguna escapatoria al
lector. Además, un
enunciado más comprensivo y detallado nos
ayudaría cuando redactáramos los
siguientes capítulos, en los que tendríamos que
exponer exactamente cómo se
debería practicar el programa de recuperación.
Al
fin me puse a escribir sobre un bloc barato de papel amarillo.
Dividí nuestro
programa de palabra en partes más pequeñas y, al
mismo tiempo, fui ampliando
considerablemente su alcance. Aunque me sentía muy poco
inspirado, para mi gran
sorpresa, tardé poco tiempo - tal vez una media hora - en
establecer ciertos
principios, los cuales, al contarlos, resultaron ser doce. Y, por
alguna razón
inexplicable, había puesto la idea de Dios en el Segundo
Paso, casi al
principio. Además, me había referido a Dios muy a
menudo en los demás Pasos.
Incluso sugería en uno de los Pasos que el recién
llegado se pusiera de
rodillas.
Cuando
presenté este documento en nuestra reunión de
Nueva York, las protestas fueron
muchas y muy ruidosas. A nuestros amigos agnósticos no les
gustaba en absoluto
la idea de arrodillarse. Otros decían se hablaba demasiado
de Dios. Y, ¿por qué
debería haber Doce Pasos, si antes teníamos cinco
o seis? Mantengámoslo sencillo,
dijeron.
Pasamos
varios días y noches metidos en estas acaloradas
discusiones. Pero tuvieron muy
buenas consecuencias para Alcohólicos Anónimos.
Nuestro contingente de
agnósticos, encabezado por Hank P. y Jim B., acabaron
convenciéndonos de la
necesidad de hacerlo más fácil para las personas
como ellos, empleando tales
tér