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Hormigas El síndrome alcóholico fetal Alcohol ¿para qué? 
Alcohol verde Tómelo con calma



PREMIO LASKER

            Fue en el Teatro de la Opera de San Francisco en 1.951 cuando los Alcohólicos Anónimos recibieron el Premio LASKER (regalo de Albert y Mary Lasker) adjudicado por los 12.000 médicos que conforman la Asociación Norteamericana de Salud Pública, en reconocimiento a su especial y exitoso enfoque del antiguo problema de salud pública y social, EL ALCOHOLISOMO.

Desde   su   fundación  hace  16  años,  Alcohólicos Anónimos ha traído l a recuperación  a   más   de 120.000 bebedores crónicos que fueron considerados  como  sin  esperanza. Hoy  en  día  esta comunidad mundial de 4000 grupos residentes en 38 países, están rehabilitando 25.000 personas adicionales por año. Al puntualizar que el alcoholismo es una enfermedad, se ha ido eliminando poco a poco el estigma social comúnmente asociado con esta condición.

Alcohólicos Anónimos se basa en el principio novedoso de que un alcohólico recuperado puede hacer contacto y tratar a un compañero de problema como ninguna otra persona puede hacerlo. En esta forma, el alcohólico recuperado mantiene su propia sobriedad; el hombre o mujer que trata pronto se convierte en un médico para el próximo paciente, creándose así una reacción en cadena de liberación, siempre creciente, con pacientes unidos por eslabones de sufrimiento común, entendimiento común y acción estimulante para una causa noble.

Este no es un movimiento de reforma, ni está operado por profesionales dedicados al problema. Se financia por contribuciones voluntarias de sus propios miembros, todos los cuales permanecen anónimos. No hay cuotas, ni terapeutas pagados, ni trabajadores profesionales a sueldo. Gozan de la buena voluntad y a menudo del apoyo caluroso de muchos grupos  médicos y científicos. Logro, que no es común en organizaciones manejadas enteramente por personas no profesionales.

Los historiadores señalarán algún día a Alcohólicos Anónimos como una sociedad que hizo mucho más que alcanzar una media considerable de éxito con el alcoholismo y su estigma; ellos reconocerán que Alcohólicos Anónimos ha sido una gran aventura en la búsqueda social que forjó un nuevo instrumento para la acción social; una nueva terapia basada en la comprensión de un problema común, terapia que tiene un vasto potencial para innumerables enfermedades que sufre la humanidad.

A.A. llega a la mayoría de edad

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LA VIVIENDA DE LOS WILSON
Vivienda de Los Wilson En la primavera de 1941, los Wilson se trasladaron a su casa. Después de 23 años de matrimonio, Lois y Bill finalmente tenían una casa de su propiedad. Los Wilson vivieron en la casa el resto de sus vidas. Bill estuvo casi 30 años hasta que falleció en enero de 1.971 a la edad de 75. Lois vivió 17 años más
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EL SINDROME ALCOHÓLICO FETAL
 
Las investigaciones llevadas a cabo en los años 70, sobre los efectos del alcohol en las embarazadas, han llegado a la identificación de la presencia del llamado “SINDROME ALCOHÓLICO FETAL”. Como resultado de un fuerte consumo de alcohol durante el embarazo, este Síndrome afecta entre 1/300 1/2000 niños. Se caracteriza por el retraso en el crecimiento, tanto antes como después del nacimiento, anomalías neurológicas, retraso mental y un largo etc. La responsabilidad que adquiere una mujer embarazada al consumir alcohol se ve incrementada cuando la condición alcohólica de la mujer es muy avanzada. 

Aunque existen indicios de que los padres alcohólicos desempeñan algún tipo de papel en estas anomalías fetales, no está muy claro y se encuentra en fase de estudio el efecto alcohol en el esperma o en la transmisión genética, pero se cree que los hijos de padres alcohólicos tienen mayor riesgo de desarrollar anomalías.

Están en fase de estudios que la ingestión excesiva de alcohol durante la lactancia incide en las reacciones del cerebro del bebé y en consecuencia pueden emborracharle. Aunque los médicos no consideran que una ingestión moderada sea dañina para la lactancia.

El Dc. Roger J. Williams de Texas, mantiene que entre los caracteres hereditarios del ser humano se encuentra el alcoholismo.

 

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ALCOHOL VERDE

 

El charamila  “alcohol verde”  es un alcohol de quemar rebajado, es bebido por los alcohólicos ya desahuciados y a los que se les suele llamar charamileros.

 

Los escritores guatemaltecos les han llamado “el infierno verde”, los que llegan a este mundo del “infierno verde” casi seguro que no salen con vida, son desahuciados.

 

Son seres despreciados por todo el mundo, se les insulta y se les apedrea, se les niega el agua. Sus familias se niegan a admitir que son parientes, no se les recibe en los hospitales. Sus figuras desgreñadas, sucias, barbudos y peludos con ojos sanguinolentos, piel escamosa ceniza brillante, pies y tobillos hinchados; pasos inseguros y vacilantes.

 

La vida de este infierno alcohólico en la que ha caído el enfermo alcohólico no es más que la autodestrucción humana llevada a los límites. Hasta aquí que yo sepa los únicos que han podido rescatar a los “charamileros” son los Alcohólicos Anónimos, en un 50% de los casos.

 

DC. Jellinek

 

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"TÓMELO CON CALMA"

 

         ¿Ha terminado usted en este instante de leer el capítulo precedente, y rápidamente se dispone a leer este capítulo? ¿Por qué? Tal vez pueda ser  que usted necesite poner en práctica el refrán "Tómelo con calma".

            Como alcohólicos, generalmente tenderíamos a apurar nuestras copas más rápidamente que las otras personas. Y muy raras veces nos sentíamos dispuestos a dejar que quedaran unas pocas gotas en el vaso de cóctel, o un pequeño residuo en la botella.

            Muchos de nosotros nos hemos divertido por nuestra aparente inhabilidad, que se nos presenta aun después de muchos años de sobriedad, para dejar a medio terminar una taza de café o un vaso de soda. Frecuentemente nos vemos tragando hasta la última gota de una bebida no alcohólica, como si . . .

            tal vez la mayor parte de nuestros lectores ya hayan entendido el punto: No es siempre fácil para nosotros dejar a un lado sin terminar el capítulo, o el libro que estamos leyendo. Parece que hay casi una compulsión para seguir hasta el final, en vez de tomar solamente una página o un capítulo o dos por día y el resto para otra oportunidad. No es que esta tendencia sea del todo mala. Para recuperarnos de una obsesión destructiva tal como la de beber, es muy sensato reemplazarla con una obsesión benigna, tal como la compulsión de buscar más o más conocimiento y ayuda para el problema alcohólico.

            De manera que continúe leyendo, si lo prefiere. Es mucho más saludable que empezar a beber.

            Pero cuando usted llegue al final de este capítulo, tal vez desee ensayar algo nuevo. Ponga a un lado este libro y revise su día. Vea cuántas veces usted hubiera podido retardar un poco el paso o tomar las cosas con un poco más de facilidad si se hubiera detenido a pensar en ello.

            El refrán "Tómelo con calma" es una de las formas en que nosotros los A.A. nos recordamos uno a otro que muchos tenemos las tendencias a exagerar, de apurar las cosas, impacientes con cualquier cosa que trate de detenernos. Para nosotros es muy difícil descansar y tomarle sabor a la vida.

            Cuando uno de nosotros se encuentra afanado para hacer algo o conseguir algo rápidamente, un amigo puede reconvenirlo gentilmente diciéndole. "Tómelo con calma". Luego se presenta un rayo de molestia contra el consejero. Y eso puede indicar que el consejo ha atinado en el blanco, ¿no es verdad?

            Sí, sabemos que la impaciencia no está limitada en la actualidad a los alcohólicos. A medida que se acelera el proceso del cambio en nuestra civilización, más y más gente se siente presionada por el tiempo y empujada para afanarse y llegar a tiempo . . . ¿A qué? ¿Y con quién?

            Esa presión no empuja a los bebedores dentro del alcoholismo, como cualquiera puede verificarlo. Solamente un pequeño porcentaje de bebedores desarrolla nuestro problema. Pero aquellos de nosotros que llegamos al alcoholismo vemos que compartimos la necesidad de aprender a descansar, adquirir un ritmo saludable, gozar de las pequeñas ganancias y aun de los placeres simples que encontramos en el camino, o sea, aprender a gozar de la jornada, en vez de correr afanosamente hacia nuestro destino. El horizonte siempre está en el mismo sitio. En ocasiones, vale la pena quedarnos quietos para observarlo, únicamente por darnos el placer de un paisaje apacible.

            Algunos de nosotros encontramos repetidamente, también, que abarcamos más de lo que podemos apretar, habiéndonos cargo de muchos más compromisos que los que cualquier persona puede manejar.

            Probablemente, podríamos aprender mucho acerca de esto de algunos pacientes cardíacos recuperados. Muchos de ellos se las arreglan para estar activos vigorosa y productivamente en una forma apacible que evita las prisas, las presiones innecesarias, y la esclavitud permanente del reloj.

            Algunos de nosotros elaboramos rutinas para ayudarnos a mantener nuestras metas dentro de límites realistas y dentro del alcance de la posibilidad. Podemos hacer una lista de cosas que nos gustaría hacer hoy, y luego descartar deliberadamente la mitad o más de ella. Al día siguiente, otra lista.

            O intencionalmente programamos algunas cosas con mucha anticipación, y nos enseñamos a dejarlas a un lado, en forma deliberada, hasta que se presente la ocasión.

            Otros de nosotros vemos que las listas y los programas estrictos pueden volverse tiranos, obligándonos a concluir cada ítem, sin importarnos el tiempo y el esfuerzo. Por consiguiente eliminamos las listas durante algún tiempo. Sin tener la obligación que nos impone su dictadura, podemos aprender a movernos a un paso espontáneo y pausado.

            Para muchos de nosotros, el sentarnos calmadamente durante 15 ó 20 minutos antes de empezar las actividades de cada día, nos ayuda a establecer un marco mental descansado y ordenado. Algunos de nosotros usamos métodos específicos de oración o meditación que hemos encontrado y que sirven particularmente bien para este propósito. Y aun durante un día muy atafagado, nos las arreglamos para sentarnos sin que nos disturben, con los ojos cerrados, para hacer una pausa de cinco minutos, y luego volver refrescados al trabajo.

            Para algunos de nosotros, es más fácil aprender a mantener un paso calmado si tenemos la ayuda de otra persona. Es probable que seamos incapaces de generar nuestra propia paz, pero a veces podemos obligarnos a sentarnos calmadamente a escuchar a un amigo que haya alcanzado algún grado de serenidad. El dedicar nuestra atención completa a una persona distinta nos ayuda a restaurar nuestro equilibrio y nos da una nueva perspectiva sobre nuestras propias vidas, de manera tal que podamos ver que no tenemos la obligación de mantenernos a las carreras.

            Para algunas personas son sumamente benéficas las sesiones más formales e institucionalizadas en que se busca la paz en compañía de otros (tales como los servicios religiosos, los retiros espirituales, y congregaciones similares).

            O simplemente podemos decidir levantarnos más temprano de lo que acostumbramos, para poder hacer nuestras cosas con más tiempo y más calma. Con un poco de meditación, podemos llegar a elaborar nuestros horarios personales para que sean menos congestionados, más flexibles, y por consiguiente menos ofuscados y apretados.

            Cuando nos encontramos sumamente tensos o casi histéricos, podemos preguntarnos ocasionalmente, "¿Es que soy realmente tan indispensable?" o "¿Es esta prisa realmente necesaria?". Con gran alivio vemos frecuentemente que la respuesta más honesta es ¡NO! Todos estos trucos sirven realmente a la larga, no solo para ayudarnos a sobreponer nuestro problema alcohólico y las secuelas que contiene, sino que también nos capacitan para volvernos más productivos, porque conservamos y canalizamos nuestra energía en una forma más racional. Acomodamos las prioridades en una forma más sensata. Aprendemos que muchas acciones que en algunas oportunidades considerábamos vitales pueden eliminarse si son reexaminadas cuidadosamente. El preguntarnos "¿Qué tan importante es esto?" es frecuentemente un buen ejercicio.

            Naturalmente, "Tómelo con calma" no nos proporciona una licencia para la pereza o para llegar tarde a los compromisos. Existen cosas que no deben posponerse hasta mañana. Una de ellas es el dejar de beber. Pero hay muchas otras cosas que si se posponen durante estas 24 horas, cuando las afrontemos estaremos mucho mejor equipados para manejarlas.

            En cierta ocasión, una alcohólica sumamente enferma y agitada llamó a la oficina de A.A. y dijo que necesitaba ayuda ¡instantáneamente! Se le preguntó si podía esperar 20 ó 30 minutos hasta cuando alguien pudiera llegar a donde ella se encontraba. "¡NO!" respondió. "Mi médico me dijo que yo necesitaba ayuda inmediatamente, y no existe un momento que perder".

            Y luego continuó, "¡Y esto me lo dijo anteayer!".

            Nuestro corazón se conduele inmediatamente con alguien que se encuentre en esa penosa situación. Todos sabemos muy bien como se siente esa persona. La ayuda llegó en el término de una hora, y ahora ella cuenta la historia como un ejemplo de la forma como solía ser. Es casi increíble, cuando la vemos ahora reposada pero enérgica, calmada pero alerta.

            Si a usted le parece deseable una fuerte coraza interior de paz, paciencia y tranquilidad, es posible obtenerla.

            Recuérdese a sí mismo de vez en cuando que tal vez la velocidad igual para este día es "Tomarlo con calma". Y este cambio puede empezar en este instante, ¿verdad?

 

Artículo del libro “Viviendo Sobrio”

leotributo de Argentina

El origen de los doce pasos  de Alcohólicos Anónimos

By Bill W.
July 1953 A.A. Grapevine

Los AA están siempre preguntando "¿de donde vienen los doce pasos?”En el último análisis quizás nadie lo sepa. Algunos eventos que guiaron a la formulación de los pasos están todavía para mi tan claros como si hubieran ocurrido ayer.

Para la gente involucrada, los principales  canales de inspiración para nuestros pasos fueron tres: 1.-los grupos Oxford 2.- el Dr.William D. Silkworth del hospital local, y 3.- el afamado psicólogo William James, llamado por algunos el padre de la psicología moderna. La historia de como estas influencias se juntaron y como condujeron a la escritura de los doce pasos es excitante y se ve extremadamente increíble.

1.- Influencia:

Muchos de nosotros recordaremos los grupos Oxford como un movimiento evangélico moderno que floreció en 1920 y primeros años de 1930, fundado por el que fuera anteriormente ministro luterano Frank Buchman.

Los grupos Oxford (GO) de aquel tiempo ponían mucho énfasis en el trabajo personal de un miembro con el otro. Los doce pasos de AA tienen sus orígenes en esa práctica de vida. La columna vertebral de los GO eran, absoluta honestidad, absoluta pureza, generosidad y amor absoluto. Ellos también practicaban un tipo de confesión que llamaban " compartir"; a realizar reparaciones por el daño hecho le llamaban "restitución"; creían profundamente en su " tiempo parado" la meditación que practicaban tanto individualmente como colectivamente, en los cuales la guía de Dios estaba impregnada por cada detalle de la vida, ya fuera grande o minúsculo.

Las ideas básicas no eran nuevas; podían ser encontradas en cualquier lado. Pero lo verdaderamente valioso para nosotros los primeros alcohólicos que contactábamos con los GO era que ellos ponían mucho énfasis particularmente en estos principios. Y afortunadamente para nosotros era el hecho de que los grupos llevaban los dolores de cada persona a no interferir con los puntos de vista personales sobre religión. Su sociedad, como mas tarde la nuestra, vio la necesidad de ser estrictamente "no confesional"

En el verano de 1.934, mi muy apreciado y alcohólico amigo, y compañero de colegio " Ebbie" había contactado con estas buenas gentes, y había conseguido súbitamente la sobriedad. Siendo un alcohólico, y de los muy obstinados, él no habría sido nunca capaz de " comprar " los puntos de vista, ideas y actitudes de los Grupos Oxford. Sin embargo le movía su sincero agradecimiento por le hecho de que había abandonado su obsesión por la bebida.

Cuando llegó a Nueva York a finales de 1.934, Ebbie pensó en mí. En un desapacible día de noviembre  llamó a mi casa. Pronto me estaba viendo a través de nuestra mesa de cocina en el 182 de clinton street, brooklyn, New York.Como recuerdo esa conversación, él constantemente usaba frases como estas :· "encontré que no podía manejar mi vida por mi mismo" ;" tengo que ser honesto conmigo mismo y con alguna otra persona " ; " tengo que restituir el daño que he hecho"; " tengo que rezar a Dios pidiéndole guía y fortaleza, incluso aunque no estuviera seguro que hubiera un Dios "; " y después de haber tratado seriamente de hacer estas cosas encontré que mi ansia de alcohol desapareció "Entonces una y otra vez Ebbie decía algo como esto " Bill, no hay nada como ir en el vagón del agua. No luches con el deseo de beber, tú eres liberado de él. Yo nunca había tenido eses sentimiento anteriormente"

Ese era el resumen de lo que Ebbie extrajo de sus amigos de los grupos Oxford y me transmitió ese día. Mientras estas simples ideas no eran nuevas, ellas me alcanzaron como toneladas de ladrillos. Hoy entendemos porque fue así....un alcohólico hablando a otro como nadie puede hacerlo.

2.- Influencia:

 

Dos o tres semanas mas tarde, el 11 de diciembre para ser exactos, yo me tambaleaba entrando al hospital local Carles B. en Central Park, New york City. Había estado allí tres veces, por lo tanto ya conocía y amaba al doctor al cargo, el Dr.Silkworth. Fue él,  el que pronto iba a contribuir con una gran idea, sin la cual AA nunca hubiera tenido éxito. Durante años él había estado proclamando que el alcoholismo era una enfermedad, una obsesión de la mente unida a una alergia física del cuerpo.

 Ahora comprendí lo que esto significaba para mí. También entendí qué clase de combinación fatal podrían tener estos dos ogros gemelos.. Por supuesto una vez espere estar entre la pequeña cantidad de victimas que ahora y siempre escapan a su destino.Pero esta esperanza ahora se había ido. Estaba a punto de tocar el fondo. Ese veredicto de la ciencia-la obsesión que me condenaba a beber y la alergia que me condenaba a morir-estaban a punto de hacer el truco. Allí fue donde la ciencia médica, personificada en este benigno pequeño doctor, empezó a ajustar todo. Puesta en las manos de un alcohólico hablando al más próximo, esta verdad de doble filo podría destrozar el resistente ego de un alcohólico y permitirle que descansara por la gracia de Dios.

En mi caso evidentemente fue el Dr.Silkworth el que me lo trajo mientras que mi amigo Ebbie me trajo los principios espirituales y la gracia que me produjo un repentino despertar espiritual en el hospital tres días más tarde (dic.14, 1.934) Inmediatamente supe que era un hombre libre, y con esta sorprendente experiencia vino un sentimiento de maravillosa certidumbre de que un gran número de alcohólicos pueden un día disfrutar del regalo sin precio que nos ha sido concedido.

3.- Influencia:

En este momento una tercera oleada de influencia se introdujo en mi vida a través de las paginas del libro de William James " variedades de experiencias religiosas " Alguien me lo había traído al hospital. Siguiendo mi repentina experiencia espiritual, el Dr.Silkworth se había esforzado en que no había alucinado. Pero William James hizo incluso más. No sólo, él decía, las experiencias espirituales podían sanar a las personas, podrían transformar a hombres y mujeres para que ellos pudieran hacer, sentir, y creer lo que hasta el momento parecía imposible para ellos. Importaba poco si los despertares eran repentinos o graduales, su variedad podía ser infinita. Pero el mayor desenlace de ese libro fue este: en la mayoría de los casos descritos, los que fueron transformados fueron personas sin esperanza. En alguna área de sus vidas habían tenido una absoluta derrota. Bueno eso me venía bien, en la completa derrota, con ninguna esperanza o Fe de ninguna clase, yo había llamado a un poder superior. Había llevado a cabo el primer paso del programa de AA de hoy en día -" admitimos que no teníamos poder sobre el alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables-", Yo había también hecho el paso tres, " tomamos la decisión de poner nuestros deseos y vidas en manos de Dios tal y como lo entendíamos" Esto fue lo que me convirtió en libre. Era tan simple, y tan misterioso, como eso.

Estos hechos eran tan excitantes que instantáneamente me uní a los Oxford Groups, pero para su consternación yo insistí en dedicarme exclusivamente a los borrachos, lo cual inquieto a los GO de dos maneras. Primeramente, ellos querían ayudar a salvar al mundo entero. En segundo lugar, su suerte con los borrachos había sido escasa. Justo cuando me uní ellos habían estado trabajando con un grupo de alcohólicos,  lo cuales se habían mostrado muy decepcionados. Uno de ellos, se rumoreaba, había tirado su zapato a una valiosa ventana de la iglesia episcopal cerca del callejón donde los GO tenían su cuartel general. Ninguno de ellos tomo en consideración mi repetida declaración de que llevar la sobriedad a todos los borrachos del mundo. Acertadamente decían que mi engreimiento era demasiado grande.

Algo perdido

Después de seis meses de violento esfuerzo y sin resultados con alcohólicos que encontré en una misión cercana al hospital local, empezó a parecer  que los miembros de los GO estaban en lo cierto. Nadie había alcanzado la sobriedad. En Brooklyn siempre teníamos una casa llena de alcohólicos viviendo con nosotros, algunas veces hasta cinco. Mi valiente mujer Lois, una vez llegó del trabajo y se encontró a tres de ellos como una cuba. Aunque eventos como estos me ralentizaron de alguna manera, la persistente convicción de que un tipo de sobriedad podría ser lograda nunca me abandonó, Había en cambio un punto brillante. Mi padrino, Ebbie, con su nueva sobriedad encontrada.

¿Cual era el motivo de todos estos fiascos? Si Ebbie y yo habíamos encontrado la sobriedad, por qué el resto no la podrían encontrar también? Algunos de los que habíamos estado trabajando con ellos ciertamente querían estar bien. Especulábamos día y noche por que motivo nada bueno les había ocurrido. Quizás no podían soportar los pasos espirituales de los GO que son cuatro, honestidad, pureza, generosidad y amor. De hecho algunos de los alcohólicos declararon que ese era el problema. Se quejaban también sobre otro tipo de coerción- algo que los Grupos Oxford llamaban · la guía de otros ·, un " equipo", compuesto por grupos de no alcohólicos que se sentaban con un alcohólico y después de un cierto tiempo darían precisas instrucciones de como el alcohólico debería manejar su propia vida. Tan agradecidos como estábamos a nuestros amigos de los Grupos Oxford, esto era a veces duro de tomar. Eso estaba relacionado con el resbalón que seguía.

Pero esa no era toda la razón por la que fallaba. Después de meses vi que el problema estaba principalmente en mí. Había llegado a ser muy agresivo y engreído. Habla mucho sobre mi repentina experiencia espiritual, aunque fuera algo muy especial. Había estado jugando al doble papel de profesor y predicador. En mis exhortaciones olvidé todo sobre el lado médico de nuestra enfermedad. No estábamos usando lo que el Dr.Silworth tan providencialmente nos había dicho.

 

Finalmente, un día  el Dr.Silkworth me puso los pies en la tierra. Me dijo " Bill, por qué no dejas de hablar tanto respecto tesa brillante experiencia tuya, suena demasiado a loco. Aunque estoy convencido que nada mejor que principios morales le vendrá bien a los alcohólicos, creo que tienes que poner la carreta antes que el caballo. El asunto es que el alcohólico no tragara con todas esas exhortaciones morales hasta que no se convenzan por ellos mismos que lo deben hacer. Si yo fuera tu les hablaría primero en términos médicos. Mientras que nunca nada bueno ha sido para mí decirles que fatal es el mal que tienen, puede ser diferente la historia si eres tú el que le lleva esas malas noticias, un alcohólico sin esperanza anteriormente. Porque esta identificación natural que tu tienes con los alcohólicos, tu puedes llegar donde yo no puedo. Háblales primero de la enfermedad, y díselo crudamente. Esto puede ablandarles hasta el punto de que acepten esos principios que en verdad le vendrán bien a ellos"

Entonces vino Akron

Poco después de esta conversación, me encontré en Akron, Ohio, en una aventura de negocios que pronto  fracasó. Solo en la ciudad me aterraba de muerte la idea de volver a emborracharme. Yo no era mas un profesor o un predicador, era un alcohólico que necesitaba a otro alcohólico tanto como posiblemente el me necesitaba a mi. Guiado por esa urgencia, pronto me encontré cara a cara con el Dr.Bob. Era evidente que el Dr.Bob conocía mas de asuntos espirituales que lo que yo sabía. El también había estado en contacto con los grupos Oxford en Akron. Pero por algún motivo el simplemente no pudo encontrar la sobriedad. Siguiendo el consejo del Dr.Silkworth hablé sobre la enfermedad. Le dije como era el alcoholismo y lo fatal que podría llegar a ser. Aparentemente esto le llegó al Dr.bob. El 10 de junio de 1.935 él consiguió la sobriedad, y ya nunca más volvió a beber. Cuando, en 1.939, aparece por primera vez la historia del Dr.bob en el libro Alcohólicos Anónimos, él puso un párrafo del mismo en itálicas. Hablando de mi, dice " de más importancia fue el hecho de que el era el primer ser humano con el que había hablado en toda mi vida, que sabía que estaba hablando sobre lo que es el alcoholismo desde la experiencia real"

El vínculo perdido

 

El Dr.Silkworth nos ha ofrecido ciertamente el vínculo perdido sin el cual la cadena  que ahora se ha convertido en nuestros doce pasos jamás se hubiera completado. Entonces, y allí, se encendió la chispa que llegaría a convertirse en Alcohólicos Anónimos.

Durante los tres años siguientes a la recuperación del Dr.Bob el crecimiento en  nuestros grupos de Akron, Nueva York y Cleveland evolucionó el llamado programa boca a boca de nuestros tiempos pioneros. En la medida que comenzábamos a formar una sociedad separada de los Grupos Oxford, empezamos a declarar nuestros principios, que eran así:

1.- Admitíamos que éramos impotentes ante el alcohol

 

2.-Fuimos honestos con nosotros mismos

3.-Fuimos honestos con otra persona, en confidencia

 

4.-Hicimos reparaciones por el daño hecho a otros

 

5.-Trabajábamos con otros alcohólicos sin demandar dinero o prestigio

 

6.-Rezábamos para que Dios nos ayudara a hacer estas cosas lo mejor que pudiéramos.

 

Aunque estos principios eran llevados a cabo al capricho o gusto de cada uno de nosotros, y aunque en Akron y cleveland todavía estaban atrapados por los principios absolutos de los Grupos Oxford de honestidad, pureza, falta de egoísmo y amor, esta era la esencia de nuestro mensaje a los alcohólicos recién llegados en 1.939, cuando nuestros actuales doce pasos fueron puestos en papel.

  

Recuerdo muy bien la tarde en que se redactaron los Doce Pasos. Yo estaba tumbado en la cama, sintiéndome bastante descorazonado y sufriendo uno de mis imaginarios ataques de úlcera. Se habían esbozado cuatro capítulos del libro Alcohólicos Anónimos y se habían leído en las reuniones de Akron y de Nueva York. Nos dimos cuenta muy pronto de que todo el mundo quería ser autor. Las riñas acerca de lo que debería ser el contenido de nuestro libro eran tremendas. Por ejemplo, algunos querían un libro puramente psicológico, que atrajera a los alcohólicos sin asustarles. Más tarde podríamos hablarles del "asunto de Dios." Unos cuantos, encabezados por nuestro estupendo amigo sureño, Fitz M., querían un libro más bien religioso, con una buena dosis del dogma que habíamos ido recogiendo por las iglesias y las misiones que habían tratado de ayudarnos. Cuanto más estruendosos eran esto argumentos, más me sentía en el punto medio. Parecía que yo no iba a ser el autor. Iba a ser un mero árbitro que decidiría cuál seria el contenido del libro. No obstante, esto no quería decir que no hubiera un gran entusiasmo por la empresa. Cada uno de nosotros se sentía tremendamente entusiasmado por la posibilidad de llevar nuestro mensaje a todos los incontables alcohólicos que aun no nos conocían.

 

Al haber llegado al Quinto Capítulo, nos parecía que ya había llegado la hora oportuna de enunciar lo que era en realidad nuestro programa. Recuerdo haber repasado en mi mente las frases del programa de palabra que eran en aquel entonces de uso corriente. Al tenerlas apuntadas, vi que correspondían a los seis principios anteriormente enumerados. Entonces, me sobrevino la idea de que nuestro programa debería ser enunciado de una forma más clara y exacta. Habría que tener una serie de principios bien precisos para nuestros lectores lejanos. Dada la capacidad del alcohólico para justificarse, el texto tendría que estar a toda prueba. No podíamos ofrecerle ninguna escapatoria al lector. Además, un enunciado más comprensivo y detallado nos ayudaría cuando redactáramos los siguientes capítulos, en los que tendríamos que exponer exactamente cómo se debería practicar el programa de recuperación.

 

Al fin me puse a escribir sobre un bloc barato de papel amarillo. Dividí nuestro programa de palabra en partes más pequeñas y, al mismo tiempo, fui ampliando considerablemente su alcance. Aunque me sentía muy poco inspirado, para mi gran sorpresa, tardé poco tiempo - tal vez una media hora - en establecer ciertos principios, los cuales, al contarlos, resultaron ser doce. Y, por alguna razón inexplicable, había puesto la idea de Dios en el Segundo Paso, casi al principio. Además, me había referido a Dios muy a menudo en los demás Pasos. Incluso sugería en uno de los Pasos que el recién llegado se pusiera de rodillas.

 
Cuando presenté este documento en nuestra reunión de Nueva York, las protestas fueron muchas y muy ruidosas. A nuestros amigos agnósticos no les gustaba en absoluto la idea de arrodillarse. Otros decían se hablaba demasiado de Dios. Y, ¿por qué debería haber Doce Pasos, si antes teníamos cinco o seis? Mantengámoslo sencillo, dijeron.

 

Pasamos varios días y noches metidos en estas acaloradas discusiones. Pero tuvieron muy buenas consecuencias para Alcohólicos Anónimos. Nuestro contingente de agnósticos, encabezado por Hank P. y Jim B., acabaron convenciéndonos de la necesidad de hacerlo más fácil para las personas como ellos, empleando tales tér