El
Alcoholismo y
su Recuperación
Introducción
al alcoholismo
Desde
tiempos muy remotos
el hombre
aprendió a fermentar granos y jugos para obtener una
sustancia que le provocaba
un estado
especial. Este estado
varía en las diferentes personas de acuerdo a la cantidad
ingerida y de acuerdo
a las motivaciones de su injerencia. Nos referimos al estado
de intoxicación alcohólica.
Existen
reportes escritos
del uso de cerveza,
vinos y otras bebidas alcohólicas que datan desde 3000
años antes de Cristo.
Pero el proceso
de destilación aplicado a las bebidas fermentadas se remonta
alrededor del año
800 después de Cristo. Este proceso
ha permitido la preparación de licores altamente potentes
que se consumen
actualmente. La influencia del alcohol
en la sociedad
ha tenido gran peso como factor problemático en la
conformación y
funcionamiento de la familia,
individuo y por ende de la sociedad.
La influencia del alcohol
se ha visto reflejada en las diferentes esferas de la historia de la
sociedad
desde tiempos muy remotos.
"El
consumo
del alcohol,
ha sido reconocido como un factor de integración social y
favorecedor de la
convivencia". Esto es, el alcohol
es una de las bebidas embriagantes, consumidas con
moderación y en los
contextos permitidos, reduce la tensión, desinhibe y provoca
sensaciones de
bienestar. Los bebedores "normales" disfrutan de las bebidas por esos
efectos placenteros y aprecian diferentes calidades de bebidas.
Desafortunadamente,
proporciones variables
de individuos en la población presentan problemas
en su salud
y en sus relaciones
interpersonales a causa del consumo
inmoderado de alcohol.
El
alcohol es una de las
drogas
que por su fácil acceso y poderosa propaganda
que recibe, se ha convertido en un verdadero problema social en casi
todos los
países y en todas las edades a partir de la adolescencia.
El alcohol es la droga
más ampliamente empleada por los adolescentes
en EE. UU. y México, aunque no tenemos
estadísticas, existen evidencias de un
elevado índice de alcoholismo
entre los jóvenes. Sin embargo,
¿cuáles son los trastornos provocados por el
uso excesivo de alcohol? Quizá mucha gente piense que
mientras no se convierta
en alcohólico típico, las consecuencias de beber
frecuentemente y en altas
dosis no son tan alarmantes. Pero los estragos del alcohol pueden ser
graves y
muchos de ellos irreversibles. A continuación hablamos de
algunos de los
efectos a corto plazo provocados por el alcohol.
El
alcoholismo
es una enfermedad crónica, progresiva y a menudo mortal; es
un trastorno
primario y no un síntoma de otras enfermedades o problemas
emocionales. . La OMS
define el alcoholismo
como la ingestión diaria de alcohol superior a 50 gramos en
la mujer
y 70 gramos
en el hombre
(una copa de licor o un combinado tiene aproximadamente 40 gramos de
alcohol, un
cuarto de litro de vino 30 gramos y un cuarto de litro de cerveza
15 gramos).
El alcoholismo
parece ser producido por la combinación de diversos factores
fisiológicos,
psicológicos y genéticos. Se caracteriza por una
dependencia emocional y a
veces orgánica del alcohol, y produce un daño
cerebral progresivo y finalmente la muerte.
El
alcoholismo
afecta más a los varones adultos, pero está
aumentando su incidencia entre las
mujeres y los jóvenes. El consumo
y los problemas
derivados del alcohol están aumentando en todo Occidente
desde 1980, incluyendo
Estados
Unidos, la Unión Europea y los antiguos países
del este, así como en los
países en vías de desarrollo.
El
alcoholismo, a
diferencia del simple consumo
excesivo o irresponsable de alcohol, ha sido considerado en el pasado
un
síntoma de estrés social o
psicológico, o un comportamiento
aprendido e inadaptado. El alcoholismo ha pasado a ser definido
recientemente,
y quizá de forma más acertada, como una
enfermedad compleja en sí, con todas
sus consecuencias. Se desarrolla a lo largo de años. Los
primeros síntomas, muy
sutiles, incluyen la preocupación por la disponibilidad de
alcohol, lo que
influye poderosamente en la elección por parte del enfermo
de sus amistades o
actividades. El alcohol se está considerando cada vez
más como una droga
que modifica el estado
de ánimo, y menos como una parte de la
alimentación, una costumbre social o un
rito religioso. La química del alcohol le permite afectar a
casi todo tipo de
célula en el cuerpo, incluyendo aquellas en el sistema
nervioso central. En el cerebro,
el alcohol interactúa con centros responsables del placer y
de otras
sensaciones deseables; después de una exposición
prolongada al alcohol, el cerebro
se adapta a los cambios que produce el alcohol y se vuelve dependiente
de él.
Para las personas con alcoholismo, beber se convierte en el medio
primario
mediante el cual pueden tratar con personas, el trabajo
y sus vidas. El alcohol domina sus pensamientos, emociones
y acciones.
La gravedad de esta enfermedad es influida por factores como la
genética, la
psicología, la cultura
y el dolor físico.
EL ALCOHOL QUE TOMAMOS
El
alcohol de vino, alcohol
etílico o etanol, de fórmula
C2H5OH, es un líquido transparente e incoloro, con sabor a
quemado y un olor
agradable característico. Es el alcohol que se encuentra en
bebidas como la cerveza,
el vino y el brandy. Debido a su bajo punto de congelación,
ha sido empleado
como fluido en termómetros para medir temperaturas
inferiores al punto de
congelación del mercurio, -40 °C, y como
anticongelante en radiadores de automóviles.
Normalmente
el etanol se concentra por
destilación de
disoluciones diluidas. El de uso comercial contiene un 95% en volumen
de etanol y un 5% de agua.
Ciertos agentes deshidratantes extraen el agua
residual y producen etanol absoluto. El etanol tiene un punto de
fusión de -114,1 °C, un punto de
ebullición de 78,5 °C
y una densidad
relativa de 0,789 a
20 °C.
Desde la antigüedad, el etanol se ha obtenido por
fermentación de azúcares.
Todas
las bebidas con etanol y casi la
mitad del etanol
industrial aún se
fabrican
mediante este proceso.
El almidón de la patata (papa), del maíz y
de
otros cereales constituye una excelente
materia prima.
La enzima de la
levadura,
la cimasa, transforma el
azúcar simple en dióxido
de carbono.
La
reacción
de la
fermentación, representada por la ecuación
C6H12O6
? 2C2H5OH + 2CO2
es
realmente compleja, ya que los cultivos
impuros de
levaduras producen una amplia gama de otras sustancias, como el aceite
de
fusel, la glicerina y diversos ácidos orgánicos.
El líquido fermentado, que
contiene de un 7 a
un 12% de etanol, se concentra hasta llegar a un 95% mediante una serie
de
destilaciones. En la elaboración de ciertas bebidas como el
whisky y el brandy,
algunas de sus impurezas son las encargadas de darle su
característico sabor
final. La mayoría del etanol no destinado al consumo
humano se prepara sintéticamente, tanto a partir del etanal
(acetaldehído)
procedente del etino (acetileno), como del eteno del
petróleo. También se
elabora en pequeñas cantidades a partir de la pulpa de
madera.
La oxidación del etanol produce etanal que a su vez se oxida
a ácido etanoico.
Al deshidratarse, el etanol forma dietiléter. El butadieno,
utilizado en la
fabricación de caucho sintético y el cloroetano,
un anestésico local, son otros
de los numerosos productos
químicos que se obtienen del etanol. Este alcohol es
miscible (mezclable) con agua
y con la mayor parte de los disolventes orgánicos. Es un
disolvente eficaz de
un gran número de sustancias, y se utiliza en la
elaboración de perfumes,
lacas, celuloides y explosivos. Las disoluciones alcohólicas
de sustancias no
volátiles se denominan tinturas. Si la disolución
es volátil recibe el nombre
de espíritu.
CONCENTRACIÓN DEL ALCOHOL EN LA
SANGRE
El
alcohol es una sustancia depresiva que
diminuye el
funcionamiento del sistema
nervioso. Éste comienza a afectar al cuerpo
rápidamente.
El
alcohol entra al torrente
sanguíneo desde:
el
estómago, en donde se
absorbe una cantidad pequeña.
el
intestino delgado, donde se absorbe la
mayoría del
alcohol.
La
sangre
transporta el alcohol a todo el cuerpo.
En
el hígado El alcohol se
convierte en agua,
dióxido de carbono
y energía, a la razón de ½ onza de
alcohol puro por hora.
En
el cerebro
El proceso
de razonamiento se disminuye conforme el alcohol afecta a las neuronas.
Entre
más alta sea la concentración del alcohol, mayor
será el número de neuronas
afectadas.
Los
efectos duran hasta que TODO el
alcohol ha sido
procesado. Esto tarda aproximadamente una hora y media por 12 onzas de
cerveza,
5 onzas
de vino o 1 cóctel en una persona
de 75 kg.
CAUSAS DEL CONSUMO DE ALCOHOL EN LOS
JOVENES
La
mayoría de los
jóvenes toman bebidas alcohólicas:
Para
sentirse bien y divertirse.
Para
descansar y olvidar el
estrés.
Para
escapar.
Porque
les gusta el sabor de las bebidas
alcohólicas.
Para
estar más a gusto en
reuniones.
Para
ser parte del grupo.
Para
emborracharse.
EFECTOS DEL ALCOHOLISMO
Podemos
considerar que existen dos tipos
de intoxicación
debida al consumo
de
alcohol cada una con
características diferentes:
INTOXICACIÓN AGUDA e
INTOXICACIÓN CRÓNICA
INTOXICACIÓN AGUDA:
Es
la ocasionada por la
ingestión masiva de alcohol. La
absorción de este alcohol por el organismo esta determinada
por :
La
graduación:
concentración de alcohol en la bebida. •La
composición química de las bebidas: puede
favorecer la absorción del alcohol.
•La presencia de comida en el estomago. •El peso del
sujeto: menos peso, más
absorción. •El sexo:
las mujeres son más sensibles. •La
habituación: estados avanzados de
alcoholismo reducen la tolerancia
al alcohol.
Una
vez absorbido el alcohol, es
metabolizado en una
compleja serie de reacciones. Los efectos, según la
cantidad, pasan por:
1. FASE PRODRÓMICA
(
0,25 gr./l -0,3 gr./l ) Cuando el
individuo percibe un cambio
en su estado
mental. Determinados tests psicomotores y aptitud revelan ALTERACIONES
que afectan
la percepción de los sentidos
y una disminución de los reflejos.
2. EXCITACIÓN
(
0,3 gr. / 1,5 gr./l ) Perdida de la
inhibición y perdida
del autocontrol con parálisis progresiva de los procesos
mentales más complejos. Este es el primer estado
que puede comportar cambios de personalidad.
3. INCOORDINACIÓN
(
1,5 gr. /l - 3 gr./l) : Temblor,
confusión mental,
incoordinación motriz: generalmente, la persona
acaba durmiéndose.
4. COMA Y MUERTE
(+3 gr./l).
INTOXICACIÓN CRÓNICA:
Provocada
por intoxicaciones agudas
repetidas o excesivo y
continuado consumo de alcohol. La enfermedad dependerá del
hábito de beber de
cada individuo.
El
beber consistentemente y en forma
sostenida puede con el
transcurso del tiempo
causar síntomas de supresión durante los
períodos de no tomar y un sentido de
dependencia, pero esta dependencia física no es la
única causa del alcoholismo.
Estudios sobre las personas con enfermedades crónicas
quiénes han tomado medicamentos para el dolor durante mucho
tiempo
han encontrado que una vez que estas personas resisten el proceso
de retiro físico, a menudo pierden todo deseo para los
medicamentos que habían
estado tomando. Para desarrollar alcoholismo, otros factores
generalmente
juegan un rol, incluyendo la biología y la
genética, la cultura
y la psicología.
Química cerebral.
El
deseo para el alcohol durante la
abstinencia, el dolor de
la supresión y la tasa alta de recaídas se deben
a la adaptación y dependencia
del cerebro
a los cambios en su química causados por el uso de largo
plazo del alcohol. El
alcohol actúa como un depresivo en el sistema
nervioso central y causa relajación y euforia. En el
cerebro,
un grupo
pequeño de mensajeros químicos, conocidos como
neurotransmisores, es
responsable de los cambios en el comportamiento
después de beber alcohol. De interés especial
para los investigadores son el
neurotransmisor ácido aminobutérico gamma (GABA,
gamma aminobutyric acid), la
dopamina y la serotonina.
Factores genéticos.
En
las personas con alcoholismo severo,
los investigadores
han ubicado un gen que afecta la función de una estructura
de nervio-célula conocida como receptor de dopamina D2
(DRD2), el cual, a su
vez, influye la actividad de dopamina. Este gen también se
encuentra en las
personas con el trastorno de déficit de atención,
quienes tienen un mayor riesgo
para el alcoholismo, y es también presente en las personas
con el síndrome de
Tourette y autismo.
La asociación de este gen con estos problemas
neurológicos conduce a algunos expertos a creer que el gen
receptor de dopamina
D2 no es una causa primaria del alcoholismo, pero que las personas con
este gen
tienen mayor probabilidad
de beber para tratar los síntomas psicológicos y
conductuales de sus trastornos
neurológicos. Además, un estudio principal no
encontró alguna conexión en lo
absoluto entre el gen DRD2 y el alcoholismo. Se necesita más
trabajo en esta
área.
Depresión y ansiedad.
Algunas
personas beben para aliviar la
ansiedad o la
depresión, y teorías se han propuesto sobre el
hecho de que una tendencia
hereditaria para la depresión o la ansiedad puede hacer a
personas más propensas
al alcoholismo. Estudios han indicado, sin embargo, que cuando los
niños de
padres alcohólicos son criados por padres no
alcohólicos, sus riesgos
para el alcoholismo permanecen altos pero oportunidades para la
depresión o la
ansiedad no son mayores que las de la población general. En
efecto, la ansiedad
y la depresión mismas son causadas por el alcoholismo y
pueden ser reducidas
después de la supresión del alcohol. La
depresión y la ansiedad también pueden
desempeñar una función principal en el desarrollo
de alcoholismo en los ancianos y en otros quienes son sujetos a cambios
de vida
no deseados, como la jubilación, la pérdida de un
cónyuge o amigo(a) y los problemas
médicos.
Efectos Físicos
El
alcohol no está expuesto a
ningún proceso de digestión
por lo que en su mayoría pasa primero al intestino delgado
para después ser
absorbido por el torrente sanguíneo. Sólo una
pequeña parte llega directamente
a la sangre
a través de las paredes estomacales. En la sangre
el alcohol es metabolizado (descompuesto para ser eliminado o
aprovechado por
el organismo) mediante el proceso de oxidación. Es decir, se
fusiona con el oxígeno
y se descompone de modo que sus elementos básicos abandonan
el cuerpo de forma
de bióxido de carbono
y agua.
El primer lugar de oxidación es el hígado, el
cual descompone aproximadamente
el 50% del alcohol ingerido en una hora. El resto permanece en el
torrente
sanguíneo hasta ser eliminado lentamente.
Efectos Psicológicos
El
alcohol afecta en primer lugar al
Sistema
Nervioso Central y su ingerencia excesiva y prolongada puede
provocar daño cerebral. Popularmente se cree que el alcohol
incrementa la
excitación, pero en realidad deprime muchos centros
cerebrales. La sensación de
excitación se debe precisamente a que al deprimirse algunos
centros cerebrales
se reducen las tensiones y las inhibiciones y la persona
experimenta sensaciones expandidas de sociabilidad o euforia. Por eso
se dice,
que el alcohol "anestesia la censura interna". Sin embargo, si la
concentración de alcohol excede ciertos niveles en la sangre
interfiere con los procesos
mentales superiores de modo que la percepción visual es
distorsionada, la
coordinación motora, el balance, el lenguaje
y la visión sufren también fuertes deterioros.
Fuertes cantidades de alcohol
reducen el dolor y molestias corporales e inducen al sueño.
Pero su uso
continuo irrita las paredes estomacales llegando incluso a
desarrollarse
úlceras. Adicionalmente tiende a acumularse grasa en el
hígado, interfiriendo
con su funcionamiento. En alcohólicos crónicos se
provocan graves trastornos
cerebrales, hepáticos (cirrosis) y cardiovasculares (aumenta
la presión
sanguínea y con ello el riesgo
de un infarto). Incluso, está demostrado que el alcohol
incrementa el nivel de
los triglicéridos (grasa no saturada o vegetal en las
arterias) y con ello
también el riesgo
de un infarto. Finalmente, como es ampliamente conocido, el alcohol
provoca
adicción física y dependencia
psicológica.
¿Qué
daños provoca el alcohol en el organismo? En un momento
dado depender de su concentración en la sangre
que a su vez es determinada por los siguientes factores: cantidad
ingerida en
un periodo de tiempo,
presencia o ausencia de alimentos
en el estómago que retengan el alcohol y reduzcan su tasa de
absorción, peso
corporal, y eficiencia
del hígado de la persona
que lo ingiere
QUIEN SE VUELVE ALCOHOLICO
Sexo
y edad.
Muchas
personas qué ven a un
médico han tenido un problema
relacionado con el alcohol en algún momento. La
mayoría son hombres, pero la
incidencia del alcoholismo en las mujeres ha estado aumentando durante
los
últimos 30 años. Para los hombres, el riesgo
general para desarrollar alcoholismo es un 3% a un 5%, y para las
mujeres el riesgo
es un 1%. Las mujeres tienden volverse alcohólicas
más tarde en la vida que los
hombres, pero los problemas médicos que desarrollan debido
al trastorno ocurren
por la misma edad que cómo en los hombres, sugiriendo que
las mujeres son más
susceptibles a la toxicidad física del alcohol. Aunque el
alcoholismo
generalmente se desarrolla a principios
de la edad adulta, los ancianos no son exentos. Es más, unos
3 millones de
estadounidenses mayores de la edad 60 son alcohólicos o
tienen un problema
relacionado con el alcohol. El alcohol afecta el cuerpo más
viejo de otro modo;
las personas que mantienen los mismos modelos
de beber mientras envejecen fácilmente pueden desarrollar
una dependencia de
alcohol sin saberlo.
Historia
familiar y rasgos de personalidad.
El
riesgo para el alcoholismo en los hijos
de padres
alcohólicos es un 25%. El enlace familiar es más
débil para las mujeres, pero
los factores genéticos contribuyen a esta enfermedad en
ambos géneros. Una familia
y una salud
psicológica estables no son protectoras en las personas con
un riesgo genético.
Lamentablemente, no hay manera de predecir qué miembros de
familias alcohólicas
se encuentran en mayor peligro del alcoholismo. En estudios, los
hombres
jóvenes con padres alcohólicos respondieron al
alcohol de un modo diferente que
las personas sin una historia
familiar; presentaron menos signos de embriaguez y tuvieron niveles
inferiores
de las hormonas
de estrés. En otras palabras, sostuvieron su licor mejor.
Expertos sugieren que
tales personas puedan heredar una falta de aquellas señales
de advertencia que
hacen que otras personas cesen de beber. Una vez se pensó
que una historia familiar vinculada
con una personalidad
pasiva y necesidades de dependencia anormales aumentaban el riesgo,
pero los
estudios no han soportado esta teoría. Es importante de
destacar, sin embargo,
que, hereditario o no, las personas con alcoholismo todavía
son legalmente
responsables de sus propias acciones.
Bebiendo
en la adolescencia.
Las
personas con antecedentes familiares
de alcoholismo
tienen mayor probabilidad
de empezar a beber antes de la edad de 19 años y de volverse
alcohólicas. Pero
cualquier persona
que empieza a beber en la adolescencia
está en mayor riesgo. Bebiendo temprano también
aumenta el riesgo para el abuso
de drogas.
Grupo
étnico y condiciones sociales.
Las
diferencias étnicas afectan
a la sensibilidad. Aunque
las razones biológicas por el riesgo alterado no se saben,
las personas en
ciertos grupos
pueden estar en un riesgo menor debido a la manera en que metabolizan
el
alcohol. Algunos asiáticos tienen un gen inactivo para la
química dehidrogenasa
de alcohol. Este producto
químico es usado por el cuerpo para metabolizar el alcohol
etílico, y en su
ausencia, las sustancias tóxicas se acumulan causando
ruborizamiento, mareo y
náusea. Las personas con este defecto genético,
entonces, tienen probabilidad
de experimentar reacciones adversas al alcohol. Este defecto no es
completamente protector contra el beber, sin embargo, particularmente
si hay
presión social agregada, como entre los miembros de grupos
de fraternidad de la universidad.
Los riesgos
para el alcoholismo son mayores en las personas con niveles educativos
inferiores y en las personas que fueron desempleadas.
CONSECUENCIAS DEL ALCOHOLISMO
Cerca
de 200,000 defunciones al
año pueden ser completamente
o parcialmente atribuidas al beber. El alcoholismo puede matar en
muchas
maneras diferentes. En total, reduce la esperanza de vida por 10 a 12
años. Entre más
temprano una persona empieza a beber gran cantidades de alcohol en gran
medida,
mayores serán sus perspectivas de desarrollar enfermedades
graves más
adelante.
La
sobredosis.
El
alcohol es una droga
y personas pueden morir de la sobredosis. Esto es un peligro
específico para
los adolescentes
que pueden querer impresionar a sus amigos con su capacidad para beber
alcohol
pero que todavía no pueden medir los efectos.
Accidentes
y violencia.
El
alcohol juega una función
mayor en más de la mitad de
todas las muertes automovilísticas. Menos de dos bebidas
pueden deteriorar la
capacidad para conducir. El alcohol también aumenta el
riesgo para las lesiones
accidentales resultando de muchas otras causas. Un estudio de los
pacientes en
una sala de emergencias informó que 47% de las personas que
fueron admitidas
para lesiones probaron positivas para el alcohol y 35% estaban
intoxicadas. De
las personas que estaban intoxicadas, 75% mostraron evidencia de
alcoholismo
crónico. Esta enfermedad es el diagnóstico
primario en una cuarta parte de
todas las personas que se suicidan; el alcohol se implica en 67% de
todos los
asesinatos.
Problemas
médicos.
El
alcoholismo puede dañar el
cuerpo en tantas maneras, que
es imposible tratar estos problemas plenamente en un informe
corto. Lo siguiente son sólo algunos de los trastornos
causados por el consumo
crónico del alcohol:
Cardiopatía.
Aunque el consumo
moderado del alcohol parece
reducir el riesgo de los ataques cardíacos al mejorar los
niveles de
colesterol, dosis más grandes de alcohol pueden desencadenar
latidos del
corazón irregulares y aumentar la presión
arterial hasta en personas sin una historia de cardiopatía.
Un estudio principal encontró que personas que
consumían más de tres bebidas
alcohólicas
al día tenían una presión arterial
mayor que teetotalers, con los bebedores más
empedernidos teniendo presiones arteriales aún mayor; las
personas que tomaban
se iban de borrachera en borrachera tenían presiones
arteriales mayores que las
personas que bebió regularmente. Un estimado 11% de todos
los casos de
hipertensión son causados por una ingesta
alcohólica excesiva. El abuso crónico
del alcohol también puede lesionar el músculo del
corazón que conduce a la
insuficiencia cardiaca; las mujeres son particularmente vulnerables a
este
trastorno.
El
cáncer. El alcohol
quizás no cause cáncer, pero
probablemente puede realzar los efectos carcinogénicos de
otras sustancias,
como el humo de cigarrillos. Cerca de 75% de cánceres del
esófago y 50% de cánceres
de la boca, la garganta y la laringe se atribuyen al alcoholismo. El
alcoholismo también se asocia con un mayor riesgo para los
cánceres
colorrectales. El tabaquismo
combinado con el beber realza los riesgos
para todos estos cánceres extraordinariamente. El riesgo
para el cáncer
hepático aumenta en los alcohólicos y hasta el
beber moderadamente -tres a nueve
bebidas a la semana- puede aumentar las perspectivas del desarrollo
del cáncer de mama en las mujeres.
Trastornos
mentales y
neurológicos. El uso habitual del
alcohol deprime el sistema
nervioso central, produciendo depresión clínica,
confusión y, en los
casos graves, psicosis
y trastornos mentales. El alcohol también puede causar
problemas neurológicos
más leves, incluyendo insomnio y cefalea (dolores de cabeza)
(especialmente
después de beber vino rojo). Excepto en los casos graves, el
daño neurológico
no es permanente y la abstinencia casi siempre conduce a la
recuperación de la
función mental normal.
Problemas
gastrointestinales (del tubo
digestivo). El hígado
en particular es puesto en peligro por el alcohol. Aquí, el
alcohol se
convierte en una sustancia aún más
tóxica, acetaldehído, que puede causar
daño
sustancial, incluyendo cirrosis en 10% de personas con alcoholismo. El
daño
hepático es más común y se desarrolla
más rápidamente en las mujeres que en los
hombres con historias similares del abuso de alcohol. Dentro del tracto
gastrointestinal,
el alcohol puede contribuir a la causa de úlceras y de
pancreatitis, una grave
infección del páncreas. En una escala
menor, puede causar diarrea y hemorroides.
Trastornos
de la piel,
musculares y óseos. El alcoholismo severo se asocia con la
osteoporosis,
la emaciación de los músculos con hinchazones y
dolor, las heridas de la piel
y comezón. Además, parece que las mujeres
dependientes del alcohol confrontan
un mayor riesgo para el daño a los músculos,
incluyendo músculos del corazón,
por los efectos tóxicos del alcohol.
Las
infecciones. El alcohol suprime el
sistema
inmunitario y las personas con alcoholismo son propensas a las
infecciones, en
particular a la neumonía.
Problemas
sexuales. El alcoholismo aumenta
los niveles de la
hormona femenina estrógeno y reduce los niveles de la
hormona masculina
testosterona, factores que contribuyen a la impotencia en los hombres.
El
tabaquismo.
Un estudio reciente concluye que alcohólicos que fuman se
enfrentan con un
riesgo mayor del tabaco
que del alcohol. El tabaquismo
es 2 a 3
veces tan prevalente entre las personas que abusan sustancias que la
población
general; se cree que alcohólicos constituyen una cuarta
parte de todos los
fumadores. Más alcohólicos mueren de enfermedades
relacionadas
con el tabaco,
como la cardiopatía o el cáncer, que de la
enfermedad hepática crónica, la
cirrosis, u otras enfermedades
relacionadas con el beber excesivamente.
La
diabetes.
El alcohol puede causar hipoglucemia, una disminución en el
azúcar sanguíneo,
que es especialmente peligrosa para las personas con diabetes
que están tomando insulina. Las personas que
están intoxicadas quizás no puedan
reconocer los síntomas de la hipoglucemia, una enfermedad
particularmente
peligrosa.
La
malnutrición y el
síndrome de Wernicke-Korsakoff. Una
pinta de whisky proporciona cerca de la mitad de las
calorías diarias que
necesita un adulto, pero no tiene valor
nutritivo. Además de reemplazar los alimentos,
el alcohol también puede dificultar la absorción
de las proteínas, las vitaminas
y otros nutrientes. La malnutrición puede causar muchos
problemas en las
personas con alcoholismo, pero la carencia de la vitamina B tiamina es
un
riesgo específico. Puede dar lugar a una grave enfermedad,
el síndrome de
Wernicke-Korsakoff, el cual puede causar daño cerebral
permanente y la muerte.
En un estudio, 40% de las personas con este síndrome
murieron durante el
tratamiento del alcoholismo. Los síntomas son el tambaleo
severo, la confusión
y la pérdida de la memoria.
Otro problema nutricional grave es la carencia de la vitamina B
ácido fólico,
la cual puede causar anemia severa.
Síndrome
de dificultad
respiratoria agudo. El síndrome de
dificultad respiratoria agudo (ARDS, acute respiratory distress
syndrome) es a
veces una forma mortal de la insuficiencia del pulmón que
puede ser causada por
varias afecciones médicas (incluyendo la cirugía
del bay-pás del corazón y del
pulmón, una infección severa, el trauma, las
transfusiones de sangre, la
neumonía y otras infecciones del pulmón). Un
estudio reciente indica que los
pacientes de terapia intensiva con unos antecedentes del abuso de
alcohol
tienen un riesgo significativamente mayor para el desarrollo
de ARDS durante la hospitalización.
Interacciones
de medicamentos. Los efectos
de muchos
medicamentos son fortalecidos por el alcohol, mientras que otros son
inhibidos.
De importancia especial es su efecto de refuerzo sobre los medicamentos
que
también deprimen el sistema
nervioso central, incluyendo medicamentos de antiansiedad, sedativos,
antidepresivos y antisicóticos. El alcohol
interactúa con muchos medicamentos
usados por diabéticos. Dificulta los medicamentos que
previenen las crisis
convulsivas y con aquellos usados para prevenir la
coagulación de la sangre.
Aumenta el riesgo para la hemorragia del tubo gastrointestinal en las
personas
que toman aspirina u otros medicamentos inflamatorios sin esteroides.
En otras
palabras, tomando casi cualquier medicación debe excluir el
beber alcohol.
Embarazo
y desarrollo
infantil. Hasta las cantidades moderadas de alcohol pueden tener
efectos
dañinos sobre el feto en desarrollo, incluyendo bajo peso al
nacer y un mayor
riesgo para el aborto
espontáneo. Las cantidades altas pueden causar
síndrome alcohólico fetal, que
puede dar lugar al daño cerebral y tanto al retardo mental
como al del
crecimiento. Un estudio reciente indica un riesgo significativamente
mayor para
la leucemia en los lactantes de mujeres que beben cualquier tipo de
alcohol
durante el embarazo.
Problemas
para las personas mayores.
Conforme envejecen las
personas el cuerpo metaboliza el alcohol de manera diferente. Toma
menos
bebidas para intoxicarse, y los órganos pueden ser
dañados por cantidades más
pequeñas de alcohol. En un estudio de personas con cirrosis
alcohólica, la tasa
de mortalidad para las personas mayores de 60 años de edad
fue 50% comparado
con sólo 7% para los jóvenes. Además,
hasta una mitad de los 100 medicamentos
más prescritos para las personas mayores reacciona
negativamente con el
alcohol. Los médicos pueden pasar por alto el alcoholismo al
evaluar a los
pacientes ancianos, atribuyendo equivocadamente los signos del abuso de
alcohol
a los efectos normales del proceso de envejecimiento.
Efectos
psicológicos sobre los
niños. Casi siete millones de
niños viven en hogares con al menos un padre
alcohólico. El alcoholismo aumenta
el riesgo para el comportamiento
y el abuso violentos. Los niños de padres
alcohólicos tienden responder peor
que otros académicamente, tener una incidencia mayor de
depresión, ansiedad y
estrés y tener un autoestima
inferior que otros niños. Los hogares alcohólicos
son menos cohesivos, tienen
más conflictos
y sus miembros son menos independientes y expresivos que en los hogares
no
alcohólicos o con padres alcohólicos en
recuperación. Además del riesgo
hereditario para el alcoholismo posterior, un estudio
encontró que 41% de estos
niños tenían graves problemas de hacer frente con
las cosas y adaptarse; los
efectos de un padre alcohólico sobre los niños
pueden ser de toda la vida. Un
estudio encontró que los niños que se
diagnosticaron con depresión principal
entre las edades de seis y 12 años tenían mayor
probabilidad
de tener a padres o parientes alcohólicos que los
niños que no estaban
deprimidos. Los niños con trastorno bipolar fueron tres
veces más probables de
tener una madre dependiente del alcohol, y los niños que
sufrían de la
depresión más probables de tener un padre que fue
alcohólico. Hay unos 20 millones
de niños adultos de padres alcohólicos, quienes,
un estudio sugirió, están en
mayor riesgo para dejar un matrimonio
y para los síntomas psiquiátricos. El estudio
concluyó que los únicos sucesos
con mayor repercusión psicológica en los
niños son los abusos sexual y físico.
Costos
económicos. El
alcoholismo y el abuso del alcohol le
cuestan al país cerca de $135 mil millones de
dólares cada año por los costos
médicos y la productividad
de trabajo perdida.
CONSECUENCIAS EN NIÑOS DE
PADRES ALCOHOLICOS
Alrededor
de 7 millones de
niños americanos tienen padres
alcohólicos. Los psiquiatras de niños y
adolescentes
saben que estos niños tienen un riesgo mayor para
desarrollar problemas
emocionales que los hijos(as) de padres que no son
alcohólicos. El alcoholismo
corre en familias, y los niños de padres
alcohólicos tienen cuatro veces mayor probabilidad
de ser alcohólicos que otros niños.
Un
niño de este tipo de familia
puede tener varios problemas:
Sentimientos
de culpa: El
niño(a) puede sentirse que es el
causante del uso de alcohol por parte de su padre o madre.
Angustia
o ansiedad: Puede sentirse
continuamente preocupado
por la situación del hogar. Puede temer que el padre (madre)
alcohólico(a) se
enferme, se lesione o surjan peleas o violencia
entre sus padres.
Vergüenza:
Los padres pueden dar
el mensaje de que hay un
secreto terrible en el hogar. Un niño(a) avergonzado(a) no
invita a sus amigos
a la casa y teme pedir ayuda a alguien.
Incapacidad
para mantener relaciones
interpersonales: Debido a su decepción por el alcoholismo de
su
padre (madre) muchas veces desconfía de los
demás.
Confusión:
Muchas veces la
conducta
del padres (madre) Alcohólica cambia repentinamente de
cariñoso a irritable,
independientemente de la conducta
del niño(a). La rutina familiar diaria, tan importante para
organizar su vida,
queda alterada al cambiar constantemente los horarios de
sueño, comida y otras
actividades.
Enojo:
El niño puede sentir
enojo contra el padre (madre)
bebedor y molestia con el progenitor no alcohólico por no
prestarle apoyo y
protección
Depresión:
El niño
se siente solo y desesperado en su empeño
por cambiar la situación.
Aunque
el niño trata de
mantener en secreto el alcoholismo
de sus padres, los maestros, familiares y otros adultos se dan cuenta
de que
algo anda mal. Los psiquiatras de niños y adolescentes
sugieren que la siguiente conducta
en los niños puede ser indicativa de problemas de alcohol en
el hogar: Pobre
aprovechamiento académico, fuga del hogar o de la escuela.
- Pocos o ningunos amigos, se aísla de sus
compañeros de clases. - Conducta
delincuente como robo, vandalismo, violencia.
- Quejas físicas frecuentes, como dolor de
estómago o cabeza. Abuso de droga
o alcohol. - Agresión dirigida hacia otros niños.
Algunos
niños de padres
alcohólicos tienden a asumir el rol
de "padres responsables" en la familia
y entre los amigos. Tienden a manejar el alcoholismo de sus padres
actuando de
forma controlada, dedicándose a sus estudios con intensidad,
alcanzando un
aprovechamiento superior durante sus años escolares,
mientras se aíslan
emocionalmente de sus padres y compañeros. Sus problemas
emocionales saldrán a
la luz
cuando lleguen a la adultez.
Estos
niños(as) se pueden
beneficiar de ayuda de grupos
como Al-Anon y Alateen. Ellos pueden asistir a sus sesiones
aún cuando sus
padres no estén recibiendo ayuda. La ayuda profesional
temprana es muy
importante para prevenir problemas mas serios incluyendo alcoholismo en
los
niños. El psiquiatra de niños y adolescentes
puede ayudarles a resolver sus problemas y a entender que no son
responsables
por el abuso de alcohol de sus padres.
El
programa
de tratamiento puede incluir terapia de grupo
con otros jóvenes. Esto reduce el aislamiento que se imponen
por ser hijos de
alcohólicos. El psiquiatra de niños y
adolescentes trabajará con frecuencia con
el grupo
familiar sobre todo cuando el progenitor alcohólico deje de
beber. Así se
pueden fomentar relaciones más sanas entre los miembros de
la familia.
CONSECUENCIAS DEL ALCOHOLISMO EN LA
JUVENTUD
(punto de vista eclesiástico)
Una
de las peores plagas que ha azotado a
la humanidad es el
uso excesivo del alcohol. ¡Cuántas familias han
sido destruidas y deshechas por
el licor! Profesionales con un futuro maravilloso han desperdiciado su
vida por
el alcoholismo. Muchos jóvenes también
están desgraciando su vida por efectos
de beber alcohol desenfrenadamente. En la calle se pueden ver muchas
personas
cuyas vidas han sido arruinadas por su adicción al licor. El
problema es
terrible. Ustedes seguramente conocen a alguien con este tipo de
problema,
porque en casi todas las familias, desgraciadamente, hay alguien con
problema
de alcoholismo. En las familias donde existe un alcohólico,
sea el papá, la
mamá o un hijo, se sufre y se derraman muchas
lágrimas.
Duele
mucho que el alcohol, que puede
decirse que es la peor
droga,
se promueva tanto en los medios
de comunicación social y que se estimule tanto a las
personas para que tomen
licor. También es lamentable que en cualquier
ocasión se utilice el licor:
cuando se pone la primera piedra de un edificio, cuando se bautiza a un
niño,
cuando alguien se casa y aún cuando alguien muere. Cualquier
circunstancia se
aprovecha para servir licor. Hay que tener mucho cuidado con el
alcohol, porque
es una droga terrible e impresionante que está envenenando a
muchísima gente.
Cuando se hace la autopsia a un alcohólico, los
médicos se asombran de lo que
encuentran, sobre todo en el hígado y el cerebro. El consumo
desenfrenado de
alcohol, en cualquiera de sus formas, tiene efectos devastadores en el
organismo y perjudica también la personalidad
del alcohólico.
Es
importante que los jóvenes
piensen y analicen para que se
den cuenta que están creciendo en un mundo donde el alcohol
está causando daños
cada vez más graves. Vivimos en una sociedad
a la que podríamos llamar
«alcoholocracia», es decir, una sociedad
que vive del alcohol. El Señor dice que nuestro cuerpo es
templo del Espíritu
Santo (1 Cor 6.19). Dios creó a cada persona con un cuerpo
sano y le duele
terriblemente ver la cantidad de hombres y mujeres que aniquilan su
cuerpo,
mente, cerebro, espíritu y alma bebiendo licor. La persona
que se aprecia a sí
misma y a los demás se cuida del alcohol porque sabe que no
le hace ningún
bien. Más bien destruye familias y empresas;
hace daño a la sociedad y al país. La juventud
tiene que defenderse de la terrible plaga del alcohol que azota a la
sociedad.
Pero, ¿qué hacer? Contesten con sinceridad a la
pregunta, ¿Tengo yo problemas
de alcoholismo? Tomen consciencia de que el licor representa un peligro
muy
grave. Ayuden a convencer a sus amigos, que pueden tener ese problema,
de que
el licor es muy dañino. Es ridículo y absurdo
pensar que en una fiesta el que
tiene un vaso de licor en la mano es el más hombre.
Eso no es señal de virilidad, ni de ser más
hombre,
ni más adulto. Por el contrario, indica que hay un tonto
más que se está
intoxicando y puede ser candidato al alcoholismo.
Jóvenes,
ustedes tienen en sus
manos su futuro y el de su
patria. Unan fuerzas y hagan campañas públicas
contra el consumo de alcohol.
Apoyen y recomienden a Alcohólicos Anónimos, el
organismo mundialmente
reconocido que ofrece una opción a los
alcohólicos para controlar su
enfermedad. Alcohólicos Anónimos, y sus miles de
capítulos afiliados en todo el
mundo, es una institución maravillosa que ha ayudado a mucha
gente a dejar el
licor.
Cambien
de actitud
y decidan que jamás serán alcohólicos.
No caigan jamás en eso, al contrario,
quiéranse mucho a sí mismos. Porque se aman y se
quieren, no se dejen nunca
conquistar por el licor. No jueguen nunca con eso, para no ser
jamás una
víctima del alcoholismo en nuestra sociedad. Una persona
puede nacer siendo
alcohólico en potencia,
porque es una enfermedad adictiva hereditaria. Han visto los estragos y
las
terribles, dramáticas y funestas consecuencias que tiene el
alcohol en la
sociedad de nuestro país. Tienen que estar dispuestos a
luchar y hacer campañas
contra el alcohol, por amor
a su patria y porque quieren lo mejor para todos ustedes y sus
familias.
Recuerden que sólo con la ayuda de Dios podemos lograr
nuestra superación y
alcanzar nuestras metas. Con El, ustedes serán . . .
¡INVENCIBLES!
CONSECUENCIAS DEL ALCOHOL EN EL TRABAJO
Los
estragos causados por el alcohol en el
medio laboral
no son siempre aparentes a simple vista. El alcohólico es
con frecuencia un
enfermo oculto y ocultado.
Sus
trastornos de Comportamiento
serios no suelen ser atribuidos al alcohol Hasta hace poco se le han
aplicado
en la industria
medidas disciplinarias. Esta actitud
deriva de un conocimiento
erróneo e incompleto del problema.
Los
costes del alcoholismo
El
alcoholismo es una enfermedad
progresiva que puede
avanzar camuflada durante 10 ó 15 años. Es
fácil de reconocer en estados
avanzados, es bastante más difícil de ser
detectada en estados intermedios.
Muchos individuos llegan al trabajo la mañana
después de la noche anterior. Para
ponerse eufóricos tienen que tomar un trago antes de salir
de casa, que solo
dura hasta llegar al trabajo.
Toda
la jornada está sufriendo
con síntomas de abstinencia,
sólo hace el trabajo
de rutina y aún se camufla todo lo que puede. Tiene el
espíritu lejos de su
función y está en constante peligro de accidente.
Le asaltan remordimientos,
está nervioso y angustiado, listo para explotar en cualquier
momento a la más
pequeña contrariedad.
Causa
malos entendidos con su actitud
y mina la moral
de sus compañeros.
Con
bastante frecuencia el
alcohólico se convierte en
autolesionista para poder
disfrutar del tiempo
libre por baja de accidente.
El
alcoholismo produce estragos en la
industria
muy difíciles de establecer en estadísticas,
incluso si el problema es
conocido. He aquí algunos de los problemas:
Baja
de la productividad
Destrozo
o mal uso del material
Deterioro
de la calidad
del producto
fabricado
Disminuye
el ritmo de
producción donde está colocado
Gran
cantidad de ausencias o tardanzas
Estos
costes aumentan con el grado de
competencia
o autoridad
del empleado.
Cuanto
más se sube en capacidad
intelectual y en la
personalidad del individuo, más progresará la
enfermedad, más se
acercan los períodos de ebriedad y más se
intensifican y ampliarán los
problemas. Todo esto por camuflarlo y protegerlo.
Entre
los síntomas que
habitualmente se producen y pueden
servir para realizar un diagnóstico social de alcoholismo
destacan:
Retraso
frecuente de la llegada al
trabajo.
Ausencia
frecuente los días
después de fiesta o al menos
lentitud, torpeza e irregularidad en el trabajo.
Desapariciones frecuentes del puesto sin justificación
previa.
Pequeño
absentismo por
enfermedades menores: catarros,
gripes, o por pequeños accidentes
ocurridos con periodicidad en el trabajo,
fuera de él, en ruta.
Cambio
progresivo de actitud
del sujeto considerado hasta entonces como buen trabajador,
discusiones,
críticas, pequeñas faltas de las que busca
justificarse, pequeños accidentes
de los que propone a otros o al material como responsable.
Variaciones
marcadas de humor,
cóleras, pérdidas del interés
por el trabajo.
PAPEL DEL MANDO
Este
es el más directamente
afectado por el período
intermedio del alcoholismo. El tiene la oportunidad de observar
días tras día
el trabajo y la conducta
del empleado. Pero, también la relación de
intimidad con estos trabajadores le
hace dudar sobre todo si no está seguro
de la actitud
del resto de los compañeros para ayudar al enfermo.
A
menudo es engañado por la
frecuencia del bebedor, por la
admisión de culpa, por sus remordimientos, por lo razonable
de sus sentimientos
y por su deseo de corregirse.
El
se convence de que bastará
una reprimenda para hacerle
cambiar. Esta conducta hace daño: no se trata de condenar al
bebedor ni de
sermonearle, pero es contrario a un tratamiento normal, eficaz y
apropiado.
El
bebedor ve su juego
descubierto y trata de defenderse con las armas
que ya utilizó otras veces, como negar que tiene
algún problema con la bebida,
protestando contra tales faldas acusaciones.
Usará
las excusas corrientes y
las bravatas acerca de su
capacidad para aguantar la bebida y trabajar.
El
mando está mejor colocado
que nadie para motivar al
enfermo a consultar al especialista.
No
debe tratar de convencer a una persona
cerrada, que se va
a limitar a una discusión, para enfadarse y enfadarse, como
excusa para
terminar rápidamente la entrevista.
Adoptará
una actitud firme e
inamovible, repitiéndole hasta
convencerle, sus razones contra las excusas del bebedor. Le
recomendará visitar
al especialista, le dará facilidades para que acuda,
seguirá muy de cerca su
evolución y tratará de reintegrarlo a su puesto
de trabajo
ACTUAClÓN DEL SERVICIO
DE ASISTENCIA SOCIAL
Desde
el medio interno de trabajo:
Analizar
todo tipo de problemas
presentados por el productor,
cuya causa de los mismos pueda ser el alcoholismo.
Conseguir
un buen nivel de
información, divulgación y
mentalización sobre los problemas derivados de esta
enfermedad.
Campañas
de Seguridad
sobre el área de alcoholismo.
Reuniones
y colaboración con
los técnicos y mandos, así como
compañeros, que informen y que ayuden a conocer el problema
del alcohol.
Colaboración
con los
alcohólicos rehabilitados en la
recuperación de otros compañeros.
Elaborar
documentación e
informes
de mentalización de la enfermedad.
Colaborar
con los Servicios
de Prevención.
Desde
el medio
ambiente social Establecer contactos con:
Organismos,
Centros Hospitalarios de
Rehabilitación.
Abogados,
Parroquias, Vecinos y otros
grupos
y profesionales.
Desde
el medio familiar Establecer
contactos con:
Las
esposas.
Los
hijos.
Los
pacientes.
Los
amigos.
DIAGNOSTICO DEL ALCOHOLISMO
A
menudo, las primeras indicaciones del
alcoholismo son las
respuestas físicas desagradables a la supresión
que ocurren durante los
períodos aunque breves de abstinencia. Aún con
síntomas de supresión, sin embargo,
las personas con alcoholismo casi siempre niegan el problema, dejando
que
colegas, amigos, o familiares reconozcan los síntomas y
tomen las primeras
medidas hacia un tratamiento.
El
alcoholismo puede desarrollarse
insidiosamente; a menudo
no hay línea clara entre el beber problemático y
el alcoholismo. A veces las
personas experimentan depresión de largo plazo o ansiedad,
insomnio, dolor
crónico o estrés personal
o de trabajo que conducen al uso del alcohol para el alivio, pero a
menudo
ningún suceso extraordinario ha ocurrido que
podría explicar el problema del
beber alcohol. Las personas que son alcohólicas tienen poco
o ningún control
de la cantidad que beben o de la duración o la frecuencia de
su beber alcohol.
Están ocupados con beber, niegan su propia
adicción y siguen bebiendo aunque
estén conscientes de los peligros. Con el transcurso del
tiempo,
algunas personas se vuelven tolerantes a los efectos del beber y
requieren más
para intoxicarse, creando la ilusión de que pueden "sostener
su
licor". Tienen lapsos de pérdida de memoria
(black-outs) después de malestares frecuentes al otro
día (crudas) que causan
que pierdan el día de trabajo. Pueden beber solos y
también comenzar a principios
del día. Periódicamente dejan de beber o cambian
de un licor duro a la cerveza
o al vino, pero rara la vez duran estos períodos. Los
alcohólicos severos a
menudo tienen una historia
de accidentes,
de inestabilidad matrimonial y en el trabajo y problemas de salud
relacionados con el
alcohol. Los incidentes episódicos violentos y abusivos
contra los cónyuges y
los niños y una historia de accidentes
no explicados o frecuentes son a menudo signos del abuso de drogas
o del alcohol.
Los
miembros de la familia
no siempre pueden depender de un médico para hacer un
diagnóstico inicial,
aunque los signos del alcoholismo se vean durante una
exploración física.
Aunque 15% a 30% de pacientes que se hospitalizan sufran del
alcoholismo o de
la dependencia del alcohol, los médicos a menudo fracasan en
examinar el
problema. Los médicos quizás no reconozcan los
síntomas o quizás no quieran
confrontar a los pacientes. Es particularmente difícil
diagnosticar el alcoholismo
en los ancianos, donde los síntomas de la
confusión, la pérdida de memoria,
o el caerse pueden atribuirse al proceso de envejecimiento. Aunque se
identifique el alcoholismo, los pacientes a menudo no reciben
tratamiento para
la adicción. En un estudio, 23% de pacientes en un hospital
se encontraron
tener un problema de alcohol, pero sólo a 7.4% se les
administró un diagnóstico
que podría haber conducido a un tratamiento.
Pruebas
de examen selectivo.
Muchas
pruebas
de examen selectivo están disponibles para diagnosticar el
alcoholismo,
generalmente en forma de cuestionarios estandarizados que el paciente
puede
tomar por cuenta propia o en forma de una entrevista
conducida por el médico. Dado que las personas con
alcoholismo a menudo niegan
su problema o mienten acerca de ello, las pruebas
son diseñadas para obtener respuestas relacionadas con los
problemas asociados
con el beber en lugar de las cantidades de licor consumidas o de los
hábitos
específicos del beber. La prueba más
rápida toma sólo un minuto; se denomina la
prueba de CAGE, una sigla para las siguientes preguntas: ©
intentos de reducir
(Cut) el beber; (A) molestia (Annoyance) con críticas acerca
del beber; (G)
culpa (Guilt) acerca del beber; y (E) uso del alcohol como un abridor
de ojos
(Eye-opener). En un estudio, 75% de las personas que respondieron
"sí" a dos o más de las preguntas se
identificaron correctamente como
alcohólicos. Para examinar a las mujeres embarazadas para un
problema
relacionado con el alcohol, los médicos pueden emplear la
prueba de CAGE pero
sustituir una "T" por la "G", con la "T"
representando tolerancia;
la mujer
será preguntada cuántas bebidas puede tolerar
antes de que sienta los efectos.
Una respuesta de más de dos bebidas indica un problema de
salud potencial para la
madre y su bebé. Otras pruebas
de examen selectivo cortas son la Prueba de Examen Selectivo de
Alcoholismo de Michigan (MASTIL,
Michigan Alcoholism Screening Test),
la Prueba de
Examen Selectivo de Alcoholismo Autoadministrada (SAAST,
Self-Administered
Alcoholism Screening Test)
y La Escala
de Dependencia de Alcohol (ADES, The Alcohol Dependence Scale)
[véase el
cuadro]. Las pruebas
más largas se emplean para medir las consecuencias del beber
y el nivel de
autoconocimiento del paciente. Los adolescentes pueden requerir
diferentes
tipos de pruebas
de aquellas dadas a los adultos. En general, estas pruebas son
exactamente
iguales, y aunque ninguna prueba de examen selectivo ofrece un
diagnóstico
perfecto, son beneficiosos en muchas maneras. Las pruebas de examen
selectivo a
menudo descubren comportamientos de los cuales los pacientes mismos no
están
conscientes y pueden ayudar en promover el autoconocimiento. Son
útiles en
determinar la gravedad de la condición y el tipo de
tratamientos que pueden ser
sumamente útiles.
Exámenes
de laboratorio
y otras pruebas.
Pruebas
para los niveles de alcohol en la
sangre no son
útiles para diagnosticar el alcoholismo porque
sólo reflejan un momento y no el
uso de largo plazo. Un análisis de sangre del medio del
volumen
corpuscular (MCV, mean corpuscular volume) a veces se emplea para medir
el
tamaño de los eritrocitos, que aumentan con el uso de
alcohol. Otro tipo de
análisis de sangre puede mostrar las elevaciones de ciertas
enzimas
hepáticas que se asocian con el abuso del alcohol. Una
exploración física y
otras pruebas deben realizarse para descubrir problema
médicos. A veces los
resultados de estas pruebas pueden ayudar a convencer a un paciente que
busque
tratamiento, particularmente si revelan problemas severos, como una
exploración
computadorizada de tomografía (CT) que muestra
la atrofia cerebral, un análisis de sangre reportando
daño hepático, o niveles
de testosterona bajos que indican un riesgo para la impotencia.
Consiguiendo
que el paciente busque tratamiento.
Una
vez que se hace un
diagnóstico, el próximo paso
principal es consiguiendo que el paciente busque tratamiento. Esto a
menudo
requiere un esfuerzo colaborativo de los médicos, miembros
de la familia,
amigos y empleadores. Las reuniones de grupo
entre el paciente y los amigos y los miembros de la familia
que han sido afectados por el comportamiento
alcohólico han sido muy útiles. Este enfoque de
intervención debe ser compasivo
pero un informe
directo y honesto por cada persona que describa
específicamente cómo han sido
individualmente dolidos por el alcoholismo. Hasta niños
pueden participar en
este proceso, según su nivel de madurez y la capacidad para
manejar la
situación. La familia
y los amigos deben expresar su afecto para el paciente y su compromiso
y apoyo
completos para la recuperación, pero deben firmemente y
consistentemente exigir
que el paciente busque tratamiento. El paciente y la familia
plenamente deben comprender que el alcoholismo es una enfermedad y que
las
respuestas a esta enfermedad -necesidad, ansias, temor de la
supresión- son
síntomas, no fallas personales, así como el dolor
o el malestar son síntomas de
otras enfermedades. También deben comprender que el
tratamiento es difícil y a
veces doloroso, así como tratamientos para otras
enfermedades potencialmente
mortales, como el cáncer, son dolorosos, pero que esta es la
única esperanza para
una curación. Los empleadores pueden ser particularmente
eficaces. Su
aproximación también debe ser compasiva pero
fuerte, amenazando al empleado con
pérdida del empleo
si él o ella no busca la ayuda. Algunas empresas
grandes proporcionan acceso a programas
de tratamiento de bajo costo
o gratis para sus trabajadores.
SEÑALES DE PELIGRO
Un
problema relacionado al alcohol se
desarrolla rápido,
especialmente en gente joven. Cualquiera de estas
características es indicativo
de un problema potencial.
Existe
un problema si tú o
alguien que conoces:
TOMA
PARA SOPORTAR presiones de la escuela,
la vida o escapar de los problemas.
MANEJA
en estado de ebriedad.
TOMA
MÁS Y MÁS para obtener él
mismo niveles de ebriedad.
EXPERIMENTA
FRECUENTE DEPRESIÓN, irritación y
enojo sin
tener una causa aparente.
TOMA
SEGUIDO hasta el punto de intoxicación.
ES
HERIDO como resultado de tomar alcohol.
NIEGA
la posibilidad de tener un problema con la bebida.
TIENE
PROBLEMAS FÍSICOS relacionados al alcohol como
son la
fatiga, cambio
de peso, etc.
VA
A CLASES o al trabajo estando ebrio.
TIENE
PROBLEMAS con la ley
como resultado de tomar alcohol.
EXPERIMENTA
OLVIDOS o pérdida de memoria.
DEPENDE
DEL ALCOHOL para aliviar el dolor, la tensión,
etc.
Lo
mejor que puedes hacer por ti es
admitir que necesitas
ayuda y buscarla lo más rápido posible.
Lo
mejor que puedes hacer por un amigo es
hablarle acerca
del problema y conseguirle ayuda profesional.
TRATAMIENTO PARA LA SUPRESION DEL ALCOHOL
Cuando
una persona con alcoholismo deja de
beber, los
síntomas de supresión empiezan dentro de seis a
48 horas y alcanzan su apogeo
cerca de 24 a
35 horas después de la última bebida. Durante
este período la inhibición de la
actividad cerebral causada por el alcohol se revierte bruscamente. Las
hormonas
de estrés son sobreproducidas y el sistema
nervioso central se vuelve sobreexcitado. Al entrar a un hospital,
los pacientes deben ser dados una exploración
física para cualquier lesión o
afección médica y deben tratarse para cualquier
problema potencialmente grave,
como la presión arterial alta o el latido del
corazón irregular. La meta
inmediata es calmar al paciente lo más pronto posible.
Generalmente se le dan a
los pacientes uno de los medicamentos de antiansiedad conocidos como
benzodiacepinas, los cuales alivian los síntomas de
supresión y ayudan a
prevenir la progresión al delirium tremens. Una
inyección de la vitamina B
tiamina puede darse para prevenir el síndrome de
Wernicke-Korsakoff. Los
pacientes deben ser observados durante por lo menos dos horas para
determinar
la gravedad de los síntomas de supresión. Los
médicos pueden emplear pruebas de
evaluación, como la Escala
de Evaluación de Supresión del Instituto
Clínico (CIWA, Clinical Institute
Withdrawal Assessment), para ayudar a determinar el tratamiento y
proyectar si
los síntomas progresarán en gravedad.
Tratamiento
para los síntomas
de supresión leves a
moderados.
Cerca
de 95% de personas tienen
síntomas de supresión leves
a moderados, incluyendo agitación, temblores, reposo
perturbado y falta de
apetito. En 15% a 20% de personas con síntomas moderados,
pueden ocurrir crisis
convulsivas breves y alucinaciones, pero no progresan hacia el delirium
tremens
completamente desarrollado. Tales pacientes casi siempre pueden ser
tratados
como pacientes ambulatorios. Después de ser examinado y
observado, el paciente
generalmente es mandado a casa con un suministro medicamentos de
antiansiedad
para cuatro días, programado para la próxima
visita y para la rehabilitación y
es recomendado regresar a la sala de emergencias si los
síntomas de supresión
se vuelven severos. Si es posible, un miembro de la familia o amigo(a)
debe
apoyar al paciente durante los próximos pocos
días de supresión.
Tratamiento
inicial para el delirium
tremens.
Cerca
de 5% de pacientes
alcohólicos presentan el delirium
tremens, el cual generalmente se desarrolla dos a cuatro
días después de la
última bebida. Los síntomas incluyen fiebre,
latido rápido del corazón, presión
arterial alta o baja, comportamiento sumamente agresivo, alucinaciones
y otros
trastornos mentales. La tasa de letalidad puede ser tan alto como 20%
para las
personas con delirium tremens que son no tratadas. A éstas
personas se les
administran medicaciones de antiansiedad intravenosamente y sus
condiciones
físicas son estabilizadas; y lo más importante,
son administrados líquidos.
Restricciones pueden ser necesarias para prevenir lesiones a
sí mismos u a
otros.
Farmacoterapia
para la
supresión.
Benzodiacepinas.
Benzodiacepinas son
medicamentos de
antiansiedad que inhiben la excitabilidad del nervio-célula
en el cerebro.
Alivian los síntomas de supresión y facilitan que
los pacientes se queden en
tratamiento. El medicamento puede ser administrado intravenosamente u
oralmente, según la gravedad de los síntomas.
Para la mayoría de los adultos
con alcoholismo, los medicamentos de acción prolongada, como
el diazepam
(Valium, Valium) o clorodiacepóxido (Librax, Librium),
generalmente se
prescriben. Para prevenir las crisis
convulsivas, el médico puede darle al paciente una dosis
inicial, o una prueba
de carga, del diazepam de acción prolongada con dosis
adicionales para cada una
a dos horas posteriores en el período de
supresión. Este régimen puede causar
sedación muy pesada, y las personas con problemas
médicos graves, en particular
los trastornos respiratorios, pueden ser administradas dosis repetidas
de
benzodiacepinas de acción corta, como loracepam (Ativan,
Ativan) y oxazepam
(Serax), los cuales puede detenerse de inmediato al aparecer cualquier
signo de
dificultad. Algunos médicos cuestionan el uso de cualquier
medicación de
antiansiedad de todos modos para los síntomas de
supresión leves. Otros creen
que los episodios repetidos de supresión, aún las
formas leves, que se tratan
inadecuadamente pueden dar lugar a episodios cada vez más
severos con posibles crisis
convulsivas y daño cerebral. Benzodiacepinas generalmente no
son prescritas por
más de dos semanas o administradas durante más de
tres noches por semana para
evitar que una tolerancia
se desarrolle, la cual puede desarrollarse tan poco después
de cuatro semanas
después del uso diario. La dependencia física
puede desarrollarse precisamente
tres meses después de la dosis normal. Las personas que
discontinúan el uso de
benzodiacepinas después de haberlas tomado durante
períodos largos pueden experimentar
síntomas de recaída -perturbaciones en el reposo
y ansiedad- que se pueden
desarrollar horas o días después de detener la
medicación. Algunos pacientes
experimentan síntomas de supresión causados por
los medicamentos, incluyendo
dificultades del estómago, transpiración e
insomnio, que pueden durar de una a
tres semanas. Las reacciones secundarias y adversas comunes son
somnolencia
durante el día y sentimientos de malestar como
después de una borrachera
(cruda). Pueden exacerbarse los problemas respiratorios.
Benzodiacepinas son
potencialmente peligrosas cuando se usan en combinación con
alcohol. No deben
ser tomadas por mujeres embarazadas o madres lactantes al menos que
totalmente
sea necesario.
Otros
medicamentos para la
supresión leve a moderada. Los
bloqueadores beta, como propranolol (Inderalici, Inderal) y atenolol
(Tenormin), a veces pueden emplearse en combinación con una
benzodiacepina.
Esta clase de medicamentos es eficaz en desacelerar el ritmo
cardíaco y en
reducir temblores. Cuando usados solos, no alivian otros
síntomas del
alcoholismo, incluyendo las crisis
convulsivas. Otros medicamentos que están siendo probados
son clonidina
(Catapresan, Catapres), bloqueadores del canal de calcio, bromocriptina
y
carbamacepina (Tegretol, Tegretol). Algunos estudios han encontrado que
carbamacepina, usada normalmente para la epilepsia, es tan eficaz como
una
benzodiacepina en aliviar los síntomas de
supresión y puede ser aun más eficaz
para los síntomas psiquiátricos.
Farmacoterapia
para las crisis convulsivas
y síntomas
severos.
Las
crisis convulsivas generalmente son
autolimitadas y
tratadas sólo con una benzodiacepina. La
fenitoína intravenosa (Dilantin) junto
con una benzodiacepina puede emplearse en los pacientes que tienen
antecedentes
de crisis convulsivas, que tienen epilepsia, o cuyas crisis convulsivas
no
pueden controlarse. Dado que la fenitoína puede reducir la
presión arterial, el
paciente debe tener su corazón vigilado. Para las
alucinaciones o el
comportamiento sumamente agresivo, pueden ser administrados los
medicamentos
antipsicóticos, particularmente haloperidol (Haldol,
Haldol). Para las personas
con ritmos del corazón perturbados, puede ser administrada
la lidocaína
(Xylocaina, Xylocaine).
TRATAMIENTO DE LARGO PLAZO PARA EL ALCOHOL
Las
dos metas básicas del
tratamiento de largo plazo son el control
estricto del beber a través de la abstinencia y el reemplazo
total de los modelos
adictivos con comportamientos satisfactorios para pasar el tiempo que
puedan
llenar el vacío que se crea cuando se ha dejado de beber.
Algunos estudios han
informado que algunas personas que habían sido dependientes
del alcohol con el
tiempo pueden aprender a controlar su beber y hacer tan bien como los
que
permanecen abstinentes. No hay manera de determinar, sin embargo,
qué personas
pueden dejar de beber después de una bebida y
cuáles no. Alcohólicos Anónimos y
otros grupos
para el tratamiento alcohólico cuyas meta es la abstinencia
estricta están preocupados
enormemente por la publicidad
alrededor de estos estudios, ya que muchas personas con alcoholismo
están
ansiosos para una excusa para comenzar a beber nuevamente. En este
momento, la
abstinencia es la única ruta segura.
Tratamiento
de enfermos hospitalizados versus tratamiento
ambulatorio.
Las
personas con síntomas de
supresión leves a moderados
generalmente se tratan como pacientes ambulatorios y son asignado a
grupos de
apoyo, a la orientación, o a ambos. El tratamiento de
hospitalización, que
podría tomar lugar en un hospital general o
psiquiátrico o en un centro
dedicado al alcohol y al abuso de sustancias, se recomienda para los
pacientes
con delirium tremens. El régimen usual allí
está compuesto por un examen físico
y psiquiátrico, la desintoxicación, un
tratamiento con psicoterapia o terapia
conductual y una introducción a los Alcohólicos
Anónimos. Debido al costo
alto de la atención de hospitalización,
actualmente se están cuestionando sus
ventajas sobre la atención de pacientes ambulatorios. Un
estudio comparó a los
alcohólicos empleados quienes estaban hospitalizados o
quienes eran tratados
como pacientes ambulatorios con asistencia obligatoria en las reuniones
de AA o
quienes fueron permitidos elegir su propia opción
-incluyendo ningún
tratamiento en lo absoluto. Después de dos años,
todos experimentaron menos
problemas de trabajo, pero entre aquellos en el grupo de
hospitalización hubo
significativamente menos rehospitalizaciones y permanecieron
abstinentes más
tiempo que las personas en los otros dos grupos. Otro estudio
analizando los programas
de tratamiento para las sustancias y el alcohol encontró que
75% de enfermos
hospitalizados completaron la terapia comparada con solo 18% de
pacientes ambulatorios.
Otros estudios, sin embargo, no han revelado diferencia en los
resultados entre
los programas
de hospitalización y aquellos ambulatorios. Estudios han
intentado descubrir las
características que pueden hacer que las personas sean
más probables de salirse
de los programas
de hospitalización o los ambulatorios. Un estudio
encontró que las personas que
abandonan el tratamiento ambulatorio son más probables de
ser mujeres, jóvenes,
no cualificadas y ser personas con más de un tipo de
adicción. Otro informó que
los que dejan el tratamiento de hospitalización en contra
del asesoramiento
médico tienden tener trabajos, tener una
educación universitaria y haber tenido
una historia de dejar tratamientos.
Psicoterapia
y terapia conductual.
Dos
formas de psicoterapia diferentes,
terapia
cognoscitiva-conductual y psicoterapia de interacción en
grupo, han sido de
beneficio a las personas con alcoholismo. Alcohólicos
Anónimos (AA), fundado en
1935, es un ejemplo excelente de la psicoterapia de
interacción en grupo y
permanece el programa
más conocido para ayudar a las personas con alcoholismo.
Ofrece una red de apoyo muy fuerte
que emplea las reuniones en grupo disponibles los siete días
de la semana en
ubicaciones a través del mundo. Un sistema
de amigos (buddy system), una comprensión del grupo sobre el
alcoholismo y el
perdón de las recaídas son los métodos
estándar de AA para aumentar la autoestima
y aliviar un sentido de aislamiento. La aproximación de 12
pasos de AA hacia la
recuperación incluye un componente espiritual que puede
disuadir a las personas
que carecen de convicciones religiosas. El rezo y la
meditación, sin embargo,
han sabido ser de gran valor
en el proceso de curar muchas enfermedades, aún en las
personas sin creencias
religiosas específicas. Programas
asociados para miembros, Al-Anon y Alateen, ofrecen ayuda para los
miembros de
familia y los amigos. Las terapéuticas
cognoscitivas-conductuales utilizan un
enfoque estructurado didáctico. Las personas con alcoholismo
son dadas
instrucciones y son asignadas tareas con la intención de
mejorar su capacidad
para hacer frente a las situaciones básicas de la vida, para
controlar el
comportamiento y para cambiar la manera en que piensan sobre el beber.
Por
ejemplo, se les puede solicitar a los pacientes que escriban unos
antecedentes
de sus experiencias relacionadas con el alcohol y que describan lo que
consideran ser situaciones arriesgadas. Luego se les asignan
actividades para
ayudarles a hacer frente cuando sean expuestos a "las
señales"
-lugares o experiencias que desencadenan el deseo para beber.
También se les
puede asignar a los pacientes tareas que están
diseñadas para reemplazar el
beber. Un ejemplo interesante y exitoso de tal programa
fue uno en el cual los pacientes fueron reclutados en un equipo de
sófbol
(softball), que les dio la oportunidad para practicar las aptitudes de
hacer
frente, desarrollar relaciones de apoyo y ocuparse en actividades
alternativas
saludables. Un estudio procuró determinar si ciertas
personas pueden hacer
mejor bajo una terapia que bajo otra. Investigadores categorizaron a
los
alcohólicos como ser ya sea Tipo A o Tipo B. Los individuos
Tipo A se volvieron
alcohólicos en una edad posterior, tuvieron
síntomas o problemas psiquiátricos
menos severos y mejores perspectivas que aquellos de Tipo B. Las
personas en el
grupo de Tipo A respondieron bien a la psicoterapia de
interacción en grupo,
que se enfoca en las emociones
del individuo y en la relación con el grupo. No hicieron tan
bien con la
terapia conductual. Las personas de Tipo B se volvieron
alcohólicos en una edad
temprana, tenían un alto riesgo familiar para el
alcoholismo, síntomas más
severos y perspectivas peores. Este grupo hizo pésimo con la
terapia de
interacción en grupo pero tendió hacer mejor con
la terapia conductual. Esta
diferencia en respuesta a los dos tratamientos duraron
todavía después de dos
años.
METODO PARA PONER SOBRIA A UNA PERSONA EN
ESTADO DE EBRIEDAD
Hay
un uso interesante del Proceso de
Localización para
poner sobria a una persona. Puede hacer que una persona que
esté borracha se
ponga sobria en muy pocos minutos. Como la sociedad no tiene
actualmente
ninguna tecnología para entendérselas con el
borracho, que es una vergüenza
para su familia, sus amigos y a menudo para sí mismo, este
proceso tiene un valor
social y puede servir como línea de cooperación y
ayuda a la policía.
Procedimiento
Use
la orden:
"Mire
ese (objeto de la
habitación)".
A
un borracho se le considera normalmente
algo que, hasta
cierto punto, no se puede confrontar y ciertamente él mismo
no puede
confrontar. Una cosa que él no puede confrontar es un vaso
vacío. Si está
vacío, siempre lo vuelve a llenar.
Repita
la orden, señalando cada
vez un objeto de la
habitación, tantas veces como haga falta para hacer que la
persona se ponga
sobria. No se distraiga respondiendo el frecuente comentario
"¿Qué
objeto?" Simplemente haga que la orden se lleve a cabo, indique que ha
visto que lo ha hecho y dé la orden siguiente.
Continúe
hasta que la persona
no esté ya borracha.
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